La Incorporación de Navarra a la Corona de Castilla (1512-1515): Un Evento Clave en la Historia Ibérica
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La Incorporación de Navarra a la Corona de Castilla (1512-1515)
Entre 1425 y 1521, Navarra experimentó grandes conflictos en torno a la cuestión de la sucesión del reino. Este periodo estuvo marcado por la pugna entre dos facciones principales:
- Los agramonteses, que apoyaron a Juan II.
- Los beaumonteses, que respaldaron a Carlos IV, príncipe de Viana.
Juan II logró imponerse en la disputa contra los beaumonteses en Estella, tras lo cual reunió a las Cortes y nombró a su hija Leonor como su sucesora. Sin embargo, cuando Leonor transmitió la sucesión a su hijo, la dinastía Foix se hizo con el poder del reino de Navarra, lo que intensificó la disputa entre agramonteses y beaumonteses. La polarización y la ruptura social fragmentaron el reino, causando devastación y desórdenes durante dos generaciones y precipitando un profundo marasmo político.
Contexto Geopolítico y Presiones Externas
Durante el reinado de las casas Foix y Albret (1479-1512), y antes de que la guerra civil navarra concluyera, a las tensiones internas se sumaron las crecientes presiones externas de Francia, Castilla y Aragón. Como consecuencia de estas disputas y la debilidad interna, la Alta Navarra fue perdiendo fuerza. En este escenario, Fernando II el Católico conquistó el reino en 1512, incorporándolo a la Corona de Castilla.
La Estrategia de Fernando el Católico
La conquista se enmarcó en un complejo tablero político europeo. Luis XII de Francia, enfrentado al Papa Julio II, había pactado con Catalina de Foix y Juan de Albret, reyes de Navarra. Bajo la amenaza de arrebatarles sus feudos franceses, Luis XII los comprometió a impedir el paso de los ejércitos de la Santa Liga (una alianza formada contra el rey de Francia para hacer valer la excomunión contra él y destronarlo). El Papa, a su vez, había declarado que excomulgaría a cualquier rey que intentase impedir el paso de los ejércitos que procurasen hacer valer dicha excomunión contra el monarca francés.
Fernando el Católico, actuando como regente de Castilla, aprovechó hábilmente el pacto de los reyes de Navarra con Luis XII. El 18 de julio de 1512, este pacto le sirvió de justificación. Tres días después, el 21 de julio de 1512, hizo entrar las tropas de Castilla desde Álava, al mando de Fadrique Álvarez de Toledo, II duque de Alba. Simultáneamente, solicitó al Papa que excomulgara a los reyes de Navarra.
Ante la escasez de sus apoyos y la inminente excomunión papal, Catalina de Foix y Juan de Albret huyeron. Mientras tanto, los beaumonteses, tradicionalmente opuestos a la dinastía Foix-Albret, respaldaron activamente la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla.
Integración y Mantenimiento de la Identidad Foral
Fernando el Católico, una vez aceptado como rey de Navarra por sus Cortes, demostró una política pragmática. Mantuvo el reino con sus fueros, su Consejo Real y sus propias Cortes, garantizando así una cierta autonomía. Finalmente, la integración formal de Navarra entre los Reinos de Castilla se consolidó en las Cortes de Burgos de 1515.