Industrialización en España: Causas del Retraso y Etapas del Desarrollo
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,9 KB
La Industrialización en España y Etapas de su Desarrollo
La industrialización en España no alcanzó el mismo nivel que otros países europeos, presentando un desarrollo tardío en comparación con las naciones más avanzadas del continente. La desconfianza hacia las influencias externas, más ideológica que material, fue una de las causas de este retraso inicial, que se prolongó hasta bien entrado el siglo XX.
El desarrollo industrial en España requería la coexistencia de una serie de factores impulsores. La ausencia de algunos de ellos frenó el proceso, generando un retraso significativo con respecto a otros países del entorno. La escasez de estos factores a finales del siglo XVIII y durante los dos primeros tercios del siglo XIX explica el lento inicio de la expansión industrial en España.
Factores que influyeron en el desarrollo industrial
Espíritu de empresa
A finales del siglo XVIII, el espíritu de empresa estaba enormemente desarrollado en países como Inglaterra y Holanda. En España, sin embargo, parecía haber decaído tras las empresas de conquista, evangelización y explotación del imperio. El genio español se manifestaba más en actividades militares y religiosas, y casi nunca en empresas económicas. Eran muy escasos hombres como el marqués de Sargadelos, constructor del primer alto horno de la siderurgia española, José Bonaplata o el marqués de Salamanca, promotor de empresas ferroviarias. Existía incomprensión y hasta hostilidad por parte de la masa española ante el movimiento intelectual europeo científico-técnico de la época.
Estado de la técnica
El estado de la técnica no era más afortunado que el punto anterior. La ciencia precede casi siempre a la técnica, y si el desarrollo científico era escaso, necesariamente lo tenía que ser también el de la técnica. Ramón y Cajal afirmaba que España era un país intelectualmente atrasado, no decadente, cuyo rendimiento científico se mantuvo siempre al mismo nivel. En el siglo XIX, el nivel de la técnica y de la enseñanza era bajísimo. Las escuelas de ingeniería surgieron a mediados de la centuria. El país estaba sumido en una profunda ignorancia (el 54% de los hombres y el 74% de las mujeres eran analfabetos). Existía una minoría con alguna preparación, pero era escasa comparada con la masa.
Capital real (recursos naturales)
España contaba con recursos naturales nada despreciables, pero también con lagunas importantes. Los yacimientos de piritas, hierro, plomo, zinc, etc., habrían podido constituir bases muy notables de industrialización. La escasez de fuentes de energía, sin embargo, fue un obstáculo muy grande. Para aprovechar el capital real eran necesarios un espíritu de empresa y un desarrollo técnico del que se carecía.
Capital financiero
El capital financiero con que movilizar los recursos reales y financiar el desarrollo no existía en cantidades suficientes en España. La propiedad inmobiliaria era el principal modo de acumular capital, en un Estado con una situación financiera poco o nada lúcida (las remesas de oro de América habían cesado; comienzo de la Guerra de la Independencia, etc.). La ausencia de capital configuraba a España como un típico país subdesarrollado, sin posibilidad de salir de la penuria económica sin una inversión en la industria y la agricultura. Se trataba, pues, de un círculo vicioso sin salida.
Nivel de demanda adecuado
Un nivel de demanda adecuado era impensable en un país con 10,5 millones de habitantes, cifra baja en comparación con los 12 millones de Gran Bretaña o los 25 de Francia. Una estructura política absolutista y semifeudal determinaba un bajo nivel de consumo interior, imputable a la extremada concentración de la propiedad de la tierra en las manos muertas. Además, la todavía rígida estructura gremial anquilosaba los mecanismos comerciales.