La Justicia en la República de Platón: Ciudad, Alma y Virtudes
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Platón: La República
La República es un diálogo fundamental entre Sócrates y Glaucón (principalmente). La obra consta de 10 libros. En ellos, es Sócrates quien lleva la voz cantante y no Platón, utilizando de esta manera un método de distanciamiento autoral.
Libro II: El Origen de la Ciudad
En este libro se aborda la creación de la ciudad. Para poder discernir qué es la justicia, Sócrates propone una analogía: al igual que para leer un texto difícil es mejor mirar primero un cartel con letras grandes y luego uno con letras pequeñas, primero se debe contemplar la justicia en la ciudad (macrocosmos) y luego en el individuo (microcosmos).
Si la ciudad crece para cubrir las necesidades básicas, se considera una ciudad sana, donde cada habitante aporta una habilidad específica. La aparición de los comerciantes surge debido al aumento de la producción de productos primarios y la necesidad de intercambiarlos.
Sin embargo, cuando la ciudad busca satisfacer sus vicios y el lujo (luxe), deja de ser sana. Este crecimiento desmedido conduce inevitablemente a la guerra con pueblos vecinos y, por consiguiente, a la aparición de los soldados. En este esquema, los guardianes se identifican con los futuros gobernantes.
Libro IV: La Justicia en la Ciudad y en el Hombre
Con la ciudad ya estructurada, surge la pregunta: ¿dónde reside la justicia en la ciudad y en el hombre? Sócrates plantea las tres virtudes que debe poseer la ciudad para ser una ciudad justa: Valentía (o valor), Templanza y Prudencia (sabiduría).
Localización de las Virtudes
- Prudencia: Si los guardianes son prudentes, la ciudad es prudente.
- Valentía: Cuando los guardianes emplean a los soldados para superar el miedo, la ciudad es valiente.
- Templanza: Cuando la ciudad es gobernada por un sabio y este orden es aceptado por todos, la ciudad es temperada.
En conclusión, la ciudad será justa si cada individuo realiza la función que le corresponde por naturaleza. La injusticia se define, por el contrario, como el entrometimiento o la interferencia entre las distintas clases sociales.
A nivel individual, cuando las dos partes del alma (la irascible y la concupiscible) cumplen su función bajo el mando de la razón, el alma alcanza la templanza y, por lo tanto, estamos ante un hombre justo. La idea de justicia se establece siguiendo este orden: primero en la ciudad y después en el hombre.
Libro VII: El Conocimiento y la Dialéctica
Este libro profundiza en el símil de la caverna y el de la línea (introducido en el Libro VI). Se presenta la dialéctica como el método supremo de conocimiento. Para acceder a ella, el individuo debe poseer conocimientos fundamentales en disciplinas como la aritmética, la geometría y la astronomía.
Estructura Tripartita del Alma y su Correspondencia Social
- Parte Racional: Representada por el auriga (conductor del carro). Es la parte más noble y elevada; su función es gobernar mediante la sabiduría. Se corresponde con los gobernantes.
- Parte Irascible: Representada por el caballo blanco. Es la sede del valor y el coraje. Debe dejarse guiar por la parte racional. Su virtud es la fortaleza o valor. Se corresponde con los guerreros.
- Parte Concupiscible: Representada por el caballo negro. Es la parte más irracional del alma, dominada por las pasiones sensibles y los deseos incontrolables. Su virtud necesaria es la templanza. Se corresponde con los artesanos, comerciantes y campesinos.