Manifiesto de Alfonso XIII al abandonar España en 1931: contexto y repercusiones
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Contexto histórico del manifiesto de renuncia de Alfonso XIII
Elecciones municipales de 1931 y proclamación de la República
Este texto, de naturaleza política, reproduce el documento de renuncia del rey Alfonso XIII. El documento tiene carácter público y su destinatario es el pueblo español. Fue redactado el 14 de abril de 1931, tras la victoria de la coalición republicana en las elecciones municipales y la proclamación inesperada de la República en Éibar, Madrid y, poco después, en el resto de las ciudades españolas. El Gobierno y el propio rey se vieron sorprendidos por los hechos ocurridos en el transcurso del día, y las medidas fueron rápidas y contundentes. Alfonso XIII decidió salir de España hasta que las cosas se calmaran, con el fin, sobre todo, de evitar una contienda fratricida.
Contenido del manifiesto
El texto contiene una gran concentración de ideas muy interesantes. Comienza el rey reconociendo el triunfo de los republicanos en las elecciones: "no tengo hoy el amor de mi pueblo", aunque añade "mi conciencia dice que ese desvío no será definitivo". Probablemente se refiere a su conciencia histórica, pues ciertamente la Historia decía que España no podía subsistir sin rey; no tenemos más que recordar al "deseado" Fernando VII, o lo ocurrido en el Sexenio Revolucionario, todavía muy reciente en la conciencia de la época.
Justificación de su postura
Tras admitir el hecho fundamental de la desafección de sus súbditos, el rey inicia una serie de explicaciones y afirmaciones para dejar clara su postura. Admite la posibilidad de haberse equivocado, quizá pensando en el apoyo dado por la Monarquía a la Dictadura de Primo de Rivera; o quizá se refiere a no haber sido capaz de tomar un papel más activo y haber "obligado" a sus gobiernos a llevar a cabo un programa real de reformas. O tal vez a no haber impulsado un cambio político tras la caída de la Dictadura que supusiera la entrada de esa España "real o vital" en el juego político.
No obstante, el rey confía en la generosidad de la Patria, que ha perdonado a otros que, igual que él, han podido cometer errores buscando aquello que creían mejor para España: "...nuestra Patria se mostró en todo momento generosa ante las culpas sin malicia".
La Monarquía como institución
El tercer párrafo es quizá el más significativo del documento: "Soy el rey de todos los españoles". Con esta afirmación pretende no dejar lugar a dudas acerca de lo que debe ser la Monarquía. Una monarquía moderna, parlamentaria, donde el rey está por encima del juego político y es el representante de todos y cada uno de los españoles, tal como lo entendemos ahora. Sin duda el deterioro de la Monarquía se había debido a que el rey había tenido que "intervenir" demasiado en política, había tomado partido, y por eso ahora se identificaba a la Monarquía con una determinada tendencia o sistema. La Monarquía se identificaba con un sistema político caciquil anticuado, que no dejaba participar a la mayoría de la población en el sistema de elecciones y donde todo estaba "amañado" de antemano por los "ricos". Pero cabe preguntarnos si Alfonso XIII pudo hacer algo más de lo que hizo.
Motivos de su partida
Prosigue este tercer párrafo explicando, con toda dureza, que la decisión de apartarse de España se debe no a la cobardía, no a la renuncia de ningún derecho, sino a la firme resolución de evitar una guerra civil. El rey pretende dejar claro que podría ejercer la fuerza para mantenerse en el poder, pese al triunfo de los republicanos, y que además cuenta aún con defensores. Pero es consciente de que eso supondría un enfrentamiento fratricida y decide que su deber es evitarlo. No obstante, no renuncia a sus derechos "que más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme, un día, cuenta rigurosa".