Mito, Logos, Filosofía y Ciencia: Orígenes, Diferencias y Relación con la Realidad
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El Paso del Mito al Logos
Los mitos servían, sobre todo, para justificar el orden social. La sociedad aristocrática, basada en la agricultura y la guerra, había entrado en crisis al desarrollarse el comercio. A finales del siglo VI a.C., en ciudades como Mileto y Éfeso, surgió la filosofía. Eran centros comerciales y culturales donde, además, existía libertad intelectual, pues no había una casta sacerdotal que velara por su doctrina.
Los primeros filósofos fueron, al mismo tiempo, los primeros científicos. Su preocupación fundamental era explicar la naturaleza desde la naturaleza misma, sin recurrir a elementos fantásticos. Para ello, buscaron los elementos fundamentales; unos propusieron que era el agua, otros el fuego, el aire o lo indeterminado.
Diferencia entre Filosofía y Ciencia
El conocimiento se identifica con la ciencia: solo conocemos aquello que podemos comprobar con nuestros sentidos. El conocimiento es limitado, tiene límites. Pensar no equivale a conocer. El ámbito del pensamiento o de la filosofía es más amplio que el de la ciencia; engloba temas que no se pueden verificar o refutar, aunque sean importantes para nuestra vida, como por ejemplo, si tenemos un alma inmortal. El que no podamos conocer con certeza una realidad no implica que no podamos pensar en ella.
La ciencia tiende a usar las matemáticas para conseguir mayor precisión, pero no es posible hacerlo en todas las ramas de la ciencia. La realidad humana, y muchos aspectos de la realidad física, son demasiado complejos para poder cuantificarlos.
La filosofía y la ciencia son dos formas complementarias de enfrentarse con la realidad. La filosofía nos da una visión global, la ciencia nos ofrece una descripción precisa y detallada.
Distinción entre Realismo Ingenuo e Idealismo
El realismo ingenuo considera que existe una realidad objetiva que podemos conocer con nuestros sentidos y expresar con nuestro lenguaje. Conocemos la realidad tal y como es. Pero nuestros sentidos pueden engañarnos; los colores, por ejemplo, dependen de nuestra forma de percibir. No podemos confundir la realidad con nuestra percepción.
En la vida cotidiana, cuando hablamos de idealismo, nos referimos al ético o político: las acciones humanas deben regirse por ideales. El idealismo se contrapone al realismo y al pragmatismo, para los cuales lo más fundamental son los hechos. El idealismo, en un sentido filosófico, considera que la realidad conocida no es independiente del sujeto cognoscente.
En su forma más radical, el idealismo equivale al solipsismo, que afirma que la realidad se deriva de la actividad de la propia mente y que nada existe fuera de uno mismo.