1.1. El interés moderno por el tiempo y la actualidad
Hegel escribió: La lectura del periódico matutino es una especie de oración matinal realista.
Se recalca la conciencia de la temporalidad de los modernos.
El hombre moderno quiere comenzar el día bien informado de lo que acontece.
Nuestra existencia se articula temporalmente.
Nuestra condición de seres vivientes está afectada por la temporalidad.
La modernidad lleva esta conciencia temporal al primer plano.
La ambición principal es querer estar al día, contar todo aquello importante.
El mundo moderno vive instalado en una filosofía de la representación, porque nos cuesta distinguir entre virtualidad y realidad.
La noticia puede ser insufrible; el lector siempre puede tranquilizar su conciencia pasando página, en una actitud escapista.
Lo rigurosamente moderno es el interés vivido por el tiempo, por la actualidad. Ser moderno es mantener una relación muy especial con la actualidad noticiosa.
1.2. El discurso de la modernidad: Foucault y Habermas
Se sitúan en la tradición de Kant, se centran en la reflexión sobre la historia.
En los años 80, surge la consciencia de los horrores del siglo XX.
Reclaman juicios éticos acerca del bien y del mal.
Se percibe la necesidad de un rearme moral de la sociedad europea que permita juicios éticos.
Ambos reflexionan sobre nuestra historia y sobre nuestro presente.
La filosofía debe comprenderse como discurso filosófico de la modernidad.
La política moderna reposa sobre ideas formadas y extendidas a través de la opinión pública.
Reflexiones de Foucault
Todo género que adopte una forma de confesión filosófica habla de un presente.
Las conductas humanas son significativas, tienen un sentido.
La acumulación de los procesos sociales da lugar a conductas colectivas con sentido.
La inclusión del individuo en el proceso le convierte en actor.
La filosofía se convierte en la superficie de aparición, el escenario de la manifestación de un discurso.
La filosofía se caracteriza como discurso de la modernidad:
La filosofía es superficie de aparición de la actualidad.
La filosofía como interrogación del sentido filosófico de esa actualidad.
La filosofía como interrogación por parte del filósofo de ese nosotros del que forma parte y con respecto al cual debe situarse.
El discurso tiene que tomar en cuenta la actualidad para: