Momo de Michael Ende: resumen de la novela sobre el tiempo y los hombres grises
Resumen
Resumen: Momo es una novela escrita por Michael Ende y publicada en 1973. La novela se desarrolla en las afueras de una gran ciudad, concretamente donde se encuentra el viejo anfiteatro, poco transitado hasta el momento, pues apenas van los vecinos allí desde que un día apareció una niña. Nadie sabe de dónde salió ni de dónde venía, pero no era una niña cualquiera: ella tenía un don, sabía escuchar y transmitía simpatía a la gente, y por eso todos los días tenía visitas de los vecinos, que con ella se sentían a gusto.
La niña era huérfana y fue ella misma la que se puso el nombre: Momo. Cuando apareció, todos los vecinos quisieron ayudarla y le construyeron entre todos una pequeña habitación en un agujero que había en el anfiteatro. Trajeron colchones, sillas, le hicieron un cuadro... hicieron todo lo posible para que fuese lo más acogedora para ella y que viviera bien allí. Los vecinos siempre la visitaban y le traían algo de comer.
Ella los escuchaba y los entendía mejor que nadie; siempre hacía todo lo posible por entenderlo todo. Momo tenía muchos niños siempre en el anfiteatro. Ellos van y vienen con el tiempo, usan la imaginación y, gracias a Momo, cada día inventaban un juego nuevo con el que todos se divertían.
Sus mejores amigos
De entre todas las visitas que recibía, sus mejores amigos eran Beppo el barrendero y Gigi Cicerone.
- Beppo era mayor, pobre, y vivía en una choza cerca del anfiteatro. Tardaba mucho en hablar y en contestar, porque pensaba bien sus respuestas: podía tardar días o semanas en responder.
- Gigi era un joven divertido y al que le gustaba hablar. Contaba cuentos e inventaba historias, y todos le escuchaban atentamente. Para Gigi, Momo es su fuente de inspiración para contar historias; gracias a ella puede contar algo totalmente diferente cada día.
Gigi contaba cuentos inventados dirigidos a turistas y otros en los que él y Momo eran los protagonistas.
La aparición de los hombres grises
En la ciudad apareció una amenaza para los vecinos, aunque ellos no lo sabían. Se trata de los hombres grises, que son ahorradores o almacenadores del tiempo de las personas. Estos intentan robar el tiempo de los vecinos, pues "el tiempo es vida y la vida reside en el corazón". Gracias al tiempo de los demás ellos viven. El tiempo lo consiguen haciendo que estas personas no pierdan, malgasten ni un solo segundo.
Esta amenaza surgida en la ciudad la notan sobre todo los niños, pues los adultos no les prestan la atención necesaria, ya que sería malgastar tiempo. Por eso van cada vez más niños al anfiteatro, para no estar solos y jugar.
La visita de los hombres grises
Con la visita de los hombres grises, muchos de los amigos adultos de Momo ya no la van a ver, como Nicola, Nino y su mujer. Pero estos están ocupados, no pueden perder tiempo y están absorbidos de cierta manera por la fiebre fría de los hombres grises.
Momo es la enemiga principal de los hombres grises, pues ellos piensan que ella les hace perder el tiempo a las personas cuando escucha sus problemas. Por ello, un hombre gris la visita.
La manifestación de los niños
Momo se lo cuenta a Gigi y Beppo, y con el resto de niños de la ciudad realizan una manifestación con pancartas incluidas para que todo el mundo sepa lo que está ocurriendo. Pero los adultos están trabajando y no pierden el tiempo ni prestan atención, por lo que no sirve de nada.
Los hombres grises robaban tiempo a las personas, y, además, conseguían que tras su visita la gente no se acordara de nada. Tras ver la manifestación, los hombres grises deciden deshacerse de Momo, pues para ellos es un estorbo.
Casiopea, la tortuga
En ese momento Momo está en el anfiteatro y se encuentra con una tortuga que aparentemente era normal, pero podía ver con media hora de antelación lo que iba a pasar. Esta escribía en su caparazón para poder comunicarse con Momo y su dueño. Casiopea, que así se llamaba la tortuga, era la encargada de intentar evitar que los hombres grises se deshicieran de Momo; tenía que ayudarla a escapar.
Los hombres grises fueron al anfiteatro, pero ella ya no estaba allí. La buscaron por alrededores y, tampoco encontrándola, pusieron en marcha una búsqueda y persecución extrema para cogerla por todos los medios.
Beppo y Gigi, al no encontrar a Momo en su "casa", pensaron que los hombres grises se la habían llevado. Pero la realidad es que se había ido con la tortuga más allá de los límites del tiempo. Momo estaba sorprendida porque andaban deprisa cuanto más espacio iban recorriendo. Durante el camino no se encontraron ningún hombre gris, pues la tortuga sabía por qué sitios evitar para no encontrárselos.
La casa de Maestro Hora
Los hombres grises siguen pensando que deben acercarse para encontrarla y deshacerse de ella. Unos decían que, como ya se había ido, la dejarían; otros, que debían negociar con el maestro Hora, aunque ellos le llaman "alguien". Pero lo que hicieron fue ir a visitar a sus mejores amigos para robarles el tiempo, de manera que Momo ya no tendría con quién estar ni compartir su tiempo, y por eso la conseguirían fácilmente.
Momo llegó a la casa de ninguna parte gracias a la tortuga. Era una casa gigante con relojes de todas las formas y tamaños por todos lados. Allí vivía el Maestro Hora, según minuto y hora, que no se sabe muy bien si era un anciano, un joven o un adulto. Este enseña a Momo las flores horarias y su significado (su corazón). Le dice la frase: "El tiempo que vida y la vida reside en corazón de hombres".
El año de Momo en la casa de ninguna parte
Mientras, los hombres grises consiguen manipular a los amigos de Momo para apoderarse de su tiempo. Momo duerme durante un año en la casa de ninguna parte; en ese tiempo nadie sabe dónde está, y los hombres grises hacen creer a sus amigos que la tienen ellos secuestrada.
A Gigi, que quería ser famoso y rico, se lo consiguen. Con Beppo fue más complicado: le dijeron que le entregarían a Momo si ahorraba cierta cantidad de tiempo y se la entregaba a ellos, de forma que acepta. Los niños del pueblo fueron enviados a depósitos de niños para alejarlos de Momo y de sus juegos.
El regreso de Momo
Pasado un año, Momo llega al anfiteatro y encuentra una carta de Gigi, en la que decía que si le necesitaba tenía que preguntarle a Nino y que él se encargaría de pagarle sus gastos. Al día siguiente va al restaurante de Nino, que estaba reformado. Nino reconoce a Momo, pero no tienen casi tiempo para hablar ni explicarle nada por culpa del poco tiempo que tiene, pero llega a decirle que Gigi se había vuelto famoso y se había mudado a una zona de ricos.
Momo busca a Gigi y lo encuentra, aunque tenía prisa, pues iba al aeropuerto y no podía entretenerse mucho. Por eso se la lleva, y durante el camino hablan. Gigi le propone a Momo que se vaya con él, pero ella piensa que eso no es lo correcto para salvarlo de los hombres grises.
En ese tiempo pierde a la tortuga y le dice al chófer que la lleve a casa de Gigi para buscarla a ella, a Beppo y a los niños. A estos se los encuentra por el camino, cuando iban al depósito a jugar a "juegos útiles para ellos". Ella quiso entrar con ellos en el depósito para no quedarse sola, pero un hombre gris le impidió el paso, pues con ella hablarían a medianoche.
La noche de Momo
Durante lo que queda de día y así llegar a medianoche, Momo intenta resguardarse de los hombres grises entre la gente por donde más tránsito había. Pero tras recorrer el mismo camino varias veces, decidió sentarse en una bici y se durmió, apareciendo en una plaza muy extraña en la que pronto aparecieron los hombres.
Estos le contaron a Momo que querían que les llevara a donde estaba el Maestro Hora, y le ofrecieron a cambio volver a estar con sus amigos. Pero ella les dijo que la única que sabía el camino era la tortuga. Los hombres deciden buscar a Casiopea, que estaba desaparecida. Poco después apareció al lado de Momo.
Emprendieron camino para ver al Maestro Hora sin darse cuenta de que detrás de ellas estaban los hombres grises. Cuando llegaron a la calle Jamás, como había que andar de espaldas, Momo se da cuenta de que ellos las estaban siguiendo y ya conocían el camino. Estos, al pisar la calle Jamás, no se deshacían y no podía avanzar.
Momo llegó a la casa de ninguna parte y se durmió en una silla. Cuando se despertó, el Maestro Hora le explicó un plan para poder deshacerse definitivamente de los hombres grises.
El plan final
Para eso, el maestro debía "dormir": tenía que parar el tiempo para que las flores horarias de los hombres grises se marchitasen y no las pudieran consumir. De esta manera, ellos no consumían tiempo, porque a través de sus cigarros conseguían sobrevivir. Se paró el tiempo tras un ruido y movimiento nunca sentido.
Los hombres se dieron cuenta de lo que pretendía el Maestro Hora y corrieron al almacén donde se encontraban las flores horarias con las que hacían sus cigarros. Momo les siguió, acompañada de una flor horaria y de la tortuga. Muchos hombres mueren por el camino.
Momo llega al almacén, que era como un laberinto, estaba disimulado porque estaba al final de edificios iguales grises. Momo, con la ayuda de la tortuga, consigue evitar a los hombres y destruir las flores horarias de los hombres grises. Así consigue devolver a todas las personas el tiempo que les pertenece.
De esta forma, vuelven a ser las personas que eran antes de la existencia de los hombres grises.