La Moral Provisional de Descartes: Un Enfoque Práctico
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Descartes y la Moral Provisional
Descartes, nacido en 1596 en Francia, recibió una educación en filosofía escolástica, humanidades y matemáticas. En 1637, publicó "El discurso del método para dirigir la razón e investigar las verdades en las ciencias" como respuesta a la educación que consideraba decepcionante. En este texto, abordaremos el problema de la "moral provisional" en Descartes.
En la filosofía cartesiana no encontramos una sistematización rigurosa de la problemática moral que pueda considerarse como una "moral definitiva". Sin embargo, Descartes ofrece numerosas indicaciones sobre el tema moral y práctico, tanto en su correspondencia como en otros textos. Él defendía que la concepción unitaria del saber y la moral no podían ser descuidadas.
El Discurso del Método y la Moral Provisional
Descartes presenta en "El discurso del método", específicamente en la tercera parte, el tema de la moral provisional. Tras rechazar la filosofía escolástica y reivindicar el papel de la razón y la necesidad de aplicarla adecuadamente en el ámbito del conocimiento, aborda el tema de la moral. El propósito de Descartes es ofrecer una "guía moral" para la vida cotidiana, evitando caer en la irresolución escéptica o el amoralismo.
Nuestro autor es consciente de que en el ámbito práctico de la moral no se puede alcanzar la misma certeza que en el ámbito del conocimiento teórico o científico. No obstante, esto no le impide establecer pautas que orienten la acción. Ante la falta de una verdad absoluta en el ámbito moral, debemos conformarnos provisionalmente con una simple certidumbre. Descartes busca que la duda, utilizada como método para alcanzar verdades evidentes, no se extienda al ámbito moral. Por ello, propone una moral provisional para suplir la ausencia de certeza en lo práctico.
Las Máximas de la Moral Provisional
La moral provisional de Descartes incluye cuatro máximas:
Primera máxima: Obedecer las leyes y costumbres del país en el que se vive, orientando la acción con moderación y sensatez. Se toma como modelo a los hombres más sensatos, prestando más atención a sus acciones que a sus palabras. Se evita cualquier opinión extremosa que comprometa la libertad. En esta máxima se aprecia la influencia de Montaigne y del pensamiento ético-clásico.
Segunda máxima: Ser firmes y resolutos en las acciones, aunque no se esté completamente seguro de las opiniones. Aquí se observa la influencia de los estoicos, especialmente Séneca. Mediante la analogía del hombre perdido en el bosque, Descartes enfatiza la importancia de seguir lo más probable como si fuera verdadero para evitar la parálisis y la indecisión.
Tercera máxima: Vencerse a sí mismo antes que a la fortuna. Esta regla, claramente estoica, distingue entre lo que depende de nosotros (nuestros juicios) y lo que no.
Cuarta máxima: Emplear la vida como cultivo de la razón. Esta máxima, influenciada por el intelectualismo moral socrático, establece que la voluntad es determinada por el entendimiento: "suficiente juzgar bien para obrar bien".
Conclusión
En resumen, Descartes, con su moral provisional, ofrece una serie de consejos prudenciales para orientar la acción y evitar la parálisis moral, la irresolución o el amoralismo. Aunque sin certeza absoluta ni carácter definitivo, Descartes, como buen racionalista, considera que se puede guiar la acción con sensatez, firmeza y buen juicio. El ámbito moral queda fuera de la certeza absoluta, pero esto no impide que Descartes lo aborde y reivindique un actuar juicioso y sensato. No todo vale para Descartes, no es relativista moral.
Así como en el ámbito teórico superó el escepticismo con la primera verdad y estableció un método para guiar la razón, en el ámbito moral establece pautas para superar el escepticismo. Aunque es consciente de que en el terreno práctico la razón no puede mostrarse tan segura y democrática como en el ámbito teórico.