El Movimiento Obrero en el Siglo XIX: Condiciones Laborales, Organización y Divisiones Ideológicas
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El Movimiento Obrero en el Siglo XIX
El nuevo marco industrial y las condiciones laborales y económicas de los trabajadores favorecieron el surgimiento del movimiento obrero. Las primeras reivindicaciones se centraron en el derecho de asociación y el mantenimiento del sueldo. A partir de 1870, se elaboraron planteamientos ideológicos y políticos para transformar la economía y la sociedad.
Las Condiciones de Vida y Trabajo
- Condiciones laborales: Aunque mejoraron ligeramente, seguían siendo extremadamente duras.
- Sueldos: Se mantuvieron estables, pero eran insuficientes para mantener un nivel de vida digno. El aumento de los precios provocaba problemas de subsistencia, generando descontento y revueltas urbanas.
- Jornadas laborales: Eran extenuantes, de hasta 15 horas. Pedro Felipe Monlau propuso su reducción para mejorar la salud de los obreros.
- Mujeres trabajadoras: Las mujeres con niños pequeños se veían obligadas a llevarlos a la fábrica y esconderlos para evitar el despido. Además, su sueldo era inferior al de los hombres.
- Condiciones de trabajo: Eran precarias, con ruido, temperaturas extremas, ambientes cerrados sin ventilación, mala alimentación, falta de descanso y frecuentes accidentes. A esto se sumaba el despido libre, la bajada de salarios, el analfabetismo y la falta de protección social.
- Esperanza de vida: Era de aproximadamente 30 años.
Los Inicios del Movimiento Obrero
- Creación de sociedades de ayuda mutua (1830): Ofrecían protección en caso de enfermedad o pérdida de trabajo. Se financiaban con pequeñas aportaciones de los trabajadores a una bolsa común.
- Prohibición de asociaciones: Estas asociaciones fueron prohibidas, excepto durante los periodos de gobierno progresista. Entre 1842 y 1855, los obreros lograron su legalización, creando la Junta Central de Directores de Clase Obrera.
- Primera huelga general: Gracias a esta junta, se convocó la primera huelga general, que se extendió por Cataluña. Se reivindicó la libertad de asociación, un horario estable, la creación de comités mixtos de patronos y obreros, y la limitación del despido libre.
División del Movimiento Obrero en el Sexenio Revolucionario
- Primera Asociación Internacional de Trabajadores (AIT): Fundada en Londres por obreros franceses y británicos. Su objetivo era la emancipación económica y social de la clase obrera, la superación de las clases sociales, la propiedad colectiva de los medios de producción y la creación de una sociedad igualitaria.
- Enfrentamientos en la AIT: Surgieron divergencias entre Marx y Bakunin sobre los procedimientos para alcanzar los objetivos.
- Marx: Proponía la conquista del poder político por parte de la clase obrera y la implantación de una dictadura del proletariado como paso previo a la construcción de una sociedad equitativa (socialista).
- Bakunin: Rechazaba la participación política y abogaba por la destrucción directa del Estado, la propiedad privada y cualquier forma de autoridad. Postulaba la organización social mediante la federación de comunas libres (anarquismo).
- Influencia de la AIT en España: En 1868, con La Revolución, se reconocieron las libertades de expresión y asociación. Los obreros españoles se dirigieron a la AIT, recibiendo influencias tanto del marxismo como del anarquismo.
- Giuseppe Fanelli: Este seguidor de Bakunin visitó España y fundó los primeros núcleos de la AIT. En 1870, se celebró el Primer Congreso Obrero Español, donde se creó la Federación Regional Española de la AIT.
- División ideológica: En 1871, en Córdoba, se adhirió mayoritariamente al pensamiento bakunista, mientras que en Madrid se extendía el marxismo, impulsado por Paul Lafargue. El movimiento obrero español se dividió en dos corrientes: socialistas (con presencia en Madrid, Bilbao, Cantabria y Asturias) y anarquistas (con mayor implantación en Cataluña, Valencia, Andalucía y Aragón).
- Clandestinidad: El florecimiento de las asociaciones obreras fue efímero. El golpe de Estado de Pavía en 1874 ilegalizó todas las asociaciones, obligándolas a pasar a la clandestinidad.