Nacionalismos y Nacionalismo en España: Historia y Restauración
Nacionalismos regionales y nacionalismo español de la Restauración
El nacionalismo es el sentimiento que tiene un pueblo como la lengua propia, hechos históricos, costumbres y tradiciones comunes, y también el deseo de decidir sus asuntos. Su punto de partida, en cuanto a los argumentos, se halla en la afirmación de que Cataluña y el País Vasco son naciones y que, como tales, se autogobiernan. En la política se pueden formular siguiendo planteamientos más o menos radicales, que van desde la petición de autonomía hasta la reclamación de independencia.
Nacionalismo catalán
Desde hace más de 600 años Cataluña tuvo una entidad peculiar con sus leyes, gobierno y lengua propia. Después de la guerra de Sucesión y el comienzo de la dinastía de los Borbones en España perdieron sus fueros y derechos históricos, pero no se perdió el sentimiento de nación.
Las diferencias por haber desarrollado a lo largo del siglo XIX un proceso industrial textil, y en Barcelona y sus alrededores estaban los principales industrias de bienes de consumo españoles. El sentimiento de nación y el desarrollo industrial fueron determinantes para el sentido que va a tomar el nuevo nacionalismo de Cataluña.
A medida del XIX en Cataluña creció el interés por recuperar el pasado y las señas de identidad. La aparición de la Renaixença fue fundamental para el desarrollo de las letras y el estudio de la historia catalana.
En la Restauración surgieron asociaciones políticas como la Unió Catalanista. En 1901 surgió la Lliga Regionalista, que era un partido burgués, católico, moderado y conservador, que defendió la autonomía de Cataluña. Prat de la Riba fue el ideólogo más destacado del nacionalismo catalán. Sus objetivos fueron la defensa de los intereses económicos de las cuatro provincias.
La Lliga tenía unas aspiraciones claras y Francesc Cambó fue la voz que se dejaba oír en las Cortes en representación de Cataluña, y pedía la autonomía.
Los propósitos autonomistas chocaron con el cerrado centralismo de los gobiernos de la Restauración, y la Lliga dio el golpe de Estado en 1923 que hizo posible el establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera.
Posteriormente se aprovechó el I Estatut d'Autonomia para ellos, al que se le oponía el catalanismo de izquierdas, quienes alcanzaron su expresión política creando el Estat Català de Francesc Macià, quien en la II República sería el presidente de la Generalitat catalana.
Nacionalismo vasco
Sus signos diferenciadores eran el idioma euskera y los derechos históricos. Ante el centralismo se creó el PNV en 1895 con Sabino Arana Goiri, quien formuló los fundamentos teórico-ideológicos del PNV.
Sus aspectos más destacados fueron la defensa de la independencia vasca, separación española y creación del País Vasco con propio gobierno y fronteras mundiales, el radicalismo antiespañol, la exaltación de la etnia vasca, odio a inmigrantes y de matrimonios entre vascos y extranjeros, el integrismo religioso católico, la recuperación de las tradiciones de cultura vascas, defensa de su lengua, apología del mundo rural vasco y el conservadurismo ideológico.
Los dos grandes enemigos eran el españolismo en Madrid y los inmigrantes. Socialmente el PNV tuvo apoyos en la media y pequeña burguesía y en el mundo rural también. La burguesía industrial, financiera y comercial vasca se distanció del nacionalismo. El proletariado tampoco se unió. Internacionalmente siguieron las luchas de Irlanda contra Gran Bretaña por su independencia, e incluso se conectaron irlandeses y vascos.
Nacionalismo gallego
Se basa en las raíces celtas y en la lengua vernácula de Galicia. No tenía carácter separatista, la sociedad estaba formada por la intelectualidad, pequeña burguesía y una parte del campesinado minifundista.
Nacionalismo canario
En 1989 surgieron movimientos vinculados a los emigrantes canarios en Cuba con un carácter nacionalista que defendía la independencia de Canarias, en donde destacó Secundino Delgado, el padre del movimiento independentista canario.
A mediados del XX se crearon movimientos en Venezuela como el Movimiento de Independencia de Canarias, y también en las mismas islas como el de Canarias Libre en el 59. La repercusión de estos movimientos se ha reducido a una minoría social.