Nietzsche, Platón y Freud: Reflexiones filosóficas

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Nietzsche y Platón

Según Nietzsche, Platón es el principal responsable de este nefasto desprecio de la vida. Según Platón, el origen de los defectos, las imperfecciones y las limitaciones de los seres humanos es nuestro cuerpo material. Por eso insistía en la importancia de preocuparse por el alma, despreciando el cuerpo. Este ascetismo platónico explica, según Nietzsche, por qué la tradición filosófica en general ha condenado al cuerpo como impuro y ha valorado únicamente nuestra dimensión espiritual. El rechazo de la vida adquirió un nuevo significado con el cristianismo cuando se introdujo el concepto de pecado. Los cristianos insistieron en negar el valor del cuerpo y de los instintos porque, según el cristianismo, la más importante es salvar el alma inmortal. Nietzsche reaccionó airadamente contra esta actitud despreciadora de la vida. Frente al platonismo y al cristianismo, la filosofía nietzscheana resalta lo mundano, el valor de la vida y la importancia de todo lo corporal que hay en nosotros. La interpretación que hace Nietzsche de la racionalidad humana resulta especialmente significativa. Nietzsche cree que la razón no nos ayuda a comprender la vida. La razón, para Nietzsche, no es un instrumento para alcanzar la verdad, sino que más bien nos sirve para elaborar mentiras provechosas. Antes que animales racionales, los seres humanos somos vida e instinto. Más allá de la razón, existen en nosotros impulsos irracionales que explican lo que somos.

El inconsciente: Sigmund Freud

Sigmund Freud, el tercer 'maestro de la sospecha', no era filósofo sino médico. Sin embargo, la importancia de su obra y la repercusión de sus teorías lo han convertido en un personaje fundamental para el pensamiento contemporáneo. El interés de Freud por la psicología le condujo a desarrollar el psicoanálisis como un nuevo método terapéutico. La idea central del psicoanálisis surgió en las conversaciones que Freud mantenía con los pacientes en su consulta, donde los invitaba a hablar libremente sobre lo primero que les viniera a la cabeza y a que le contasen detalladamente sus sueños. La teoría psicoanalítica plantea la existencia de elementos ocultos en nuestros procesos psíquicos. Freud denominó inconsciente al ámbito de nuestros deseos escondidos, de las pulsiones que reprimimos y de las experiencias olvidadas que marcaron nuestra infancia. Las personas no tenemos acceso al inconsciente, ya que se trata de un espacio oculto al que nuestra conciencia no puede entrar. En ocasiones, algunos elementos almacenados en el inconsciente tienen ocasión de pasar al preconsciente. Aquí se procesa todo lo que proviene del inconsciente, disimulando los rasgos que parecerían inaceptables para nuestra razón. El consciente es el espacio mental que podemos conocer directamente. Todos los procesos mentales a los que podemos acceder pertenecen al ámbito consciente. En el consciente están los pensamientos, sentimientos y deseos de los que nos damos cuenta y de los que hablamos habitualmente. Freud señaló la importancia que tienen en nuestros procesos mentales los deseos y traumas inconscientes, de los que no nos damos cuenta. Freud pensaba que el inconsciente desempeñaba un papel fundamental en nuestra vida psíquica.

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