Optimización de Auditorías: Integración y Gestión de Expertos Profesionales
En las primeras etapas de las revisiones en el terreno, el auditor realizaba directamente las tareas inherentes a las labores encomendadas (contables, operativas, financieras, tributarias, laborales, informáticas, tecnológicas, medioambientales, etc.).
Sin embargo, con el tiempo, se produjo una ampliación de objetivos y de otras tareas anexas, lo que representó extender el campo de acción de las auditorías a otras disciplinas. Por ello, fue necesario solicitar la colaboración de expertos para evaluar aspectos más puntuales de estas auditorías.
Tipos de Expertos en Auditoría
Para una mejor comprensión, podemos clasificar a los expertos según su área de conocimiento o su relación con la empresa auditora.
Según su Área de Conocimiento:
- Expertos Analíticos: Personas con conocimientos estadísticos, informáticos, psicológicos, sociales, entre otros.
- Especialistas en Materias Específicas: Individuos con experiencia en determinadas áreas, no necesariamente con estudios formales, pero que han adquirido destrezas significativas a través de la práctica.
Según su Relación con la Empresa Auditora:
- Expertos Residentes: Profesionales de tiempo completo de la entidad auditora, quienes son asignados para trabajar en áreas específicas. Ejemplo: abogados. Estos expertos residentes suelen dominar la técnica de auditoría.
- Expertos Externos: Personas que colaboran con la empresa mediante contratos temporales. Ejemplo: expertos en seguridad industrial.
Desafíos y Planificación en la Colaboración con Expertos
El principal desafío que presenta la utilización de estos expertos es que necesitan tiempo para familiarizarse con la auditoría y su contexto específico.
La decisión de utilizar un experto debe tomarse en la etapa de planificación del proceso de auditoría, ya que su incorporación temprana optimiza su desempeño y la eficiencia general del trabajo.
Organización del Trabajo del Experto
Para maximizar la efectividad de los especialistas, es fundamental una organización adecuada:
- Organizar funcionalmente el trabajo de los expertos de acuerdo con las actividades que realiza cada uno de ellos.
- Entender que el tiempo que requiere un experto es relativo, dependiendo de las situaciones que encuentre en el terreno para su trabajo.
- Asignar oportunamente las tareas al experto.
- Coordinar el trabajo mediante especialistas en la materia.
- Efectuar reuniones regulares de trabajo.
Problemas Comunes en el Uso de Expertos
- Tienen necesidad de documentación en un grado diferente al auditor.
- Tienden a concentrarse en áreas de mayor interés para ellos.
- Estos expertos no están acostumbrados a redactar en un lenguaje no especializado.