Panorama de la Novela Hispanoamericana y el Teatro Español del Siglo XX
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La Novela Hispanoamericana en el Siglo XX
En los primeros treinta años del siglo XX, domina una novela realista que presenta el mundo rural americano en el marco de una naturaleza grandiosa y salvaje.
Renovación a partir de los años cuarenta
A partir de los años cuarenta, tiene lugar una profunda renovación de la novela en la que influyen las nuevas técnicas narrativas: el monólogo interior, los saltos en el tiempo o la combinación de distintos puntos de vista. Se produce la ruptura con el realismo de la época anterior y surgen distintas tendencias, la más conocida de las cuales es el realismo mágico, que une realidad y fantasía. Destacan las novelas El señor presidente, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974); El siglo de las luces, del cubano Alejo Carpentier (1904-1980), y Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo (1918-1986), una de las novelas más importantes del siglo XX.
Nuevas Técnicas Narrativas
El monólogo interior: es una técnica narrativa mediante la cual un personaje expresa en primera persona y en estilo directo sus pensamientos, próximos al inconsciente, de forma desorganizada y un tanto incoherente.
La combinación de varios puntos de vista: quiere decir que, durante el desarrollo del relato, el narrador cambia y la acción se cuenta alternativamente desde el punto de vista de alguien ajeno a los hechos o de diferentes personajes de la historia.
El Boom de la Narrativa Hispanoamericana (años 60)
La novela de los años 60 se conoce como el boom de la narrativa hispanoamericana, expresión con la que se alude a sus importantes difusiones internacionales y al gran éxito editorial que protagonizó. Los nuevos novelistas continúan en la línea de las innovaciones de la etapa anterior y enriquecen la novela con nuevos recursos. En su mayor parte, los escritores mantienen los rasgos del realismo mágico.
Se publican novelas de gran calidad que alcanzan un éxito espectacular:
- La muerte de Artemio Cruz (1962), de Carlos Fuentes
- Rayuela (1963), de Julio Cortázar
- La ciudad y los perros (1962) y Conversación en la Catedral (1969), de Mario Vargas Llosa
- Paradiso (1966), de José Lezama Lima
- Tres tristes tigres (1967), de Guillermo Cabrera Infante
- Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez
Después del Boom
Después del boom, la producción narrativa hispanoamericana continúa con nuevas figuras como el peruano Alfredo Bryce Echenique (1939), el argentino Ricardo Piglia (1947), los chilenos Isabel Allende (1942) y Roberto Bolaño (1953-2003), el escritor cubano Reinaldo Arenas (1943-1990) y la mexicana Ángeles Mastretta (1949).
El Teatro Español en las Décadas de 1950 y 1960
En esta época, conviven tres tipos de teatro:
El Teatro Existencial Minoritario
Este teatro está protagonizado por personajes atormentados por la angustia, la incomunicación y la soledad. En 1949, Antonio Buero Vallejo inicia esta tendencia con el estreno de Historia de una escalera; Alfonso Sastre expresa problemas similares en Escuadra hacia la muerte, que se estrenó en 1953.
El Teatro Cómico
El teatro cómico también ofrece una visión desilusionada de la vida, con personajes que se ven obligados a rendirse ante la presión de las convenciones sociales. Pero estas comedias, de un humor delirante, hacen reír a un público ávido de diversión y deseoso de olvidar las dificultades de la vida cotidiana. Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura son los autores más importantes.
El Teatro de Crítica Social
A mediados de la década de 1950 aparece el teatro de crítica social. Este tipo de teatro muestra las injusticias, y sus protagonistas denuncian la falta de libertad. Un nuevo público, compuesto por estudiantes e intelectuales, asiste a estas representaciones. Para sortear la censura, sus autores sitúan muchas veces las obras en otras épocas de la historia de España y denuncian así el presente por medio del pasado.
Entre los autores más destacados hay que señalar los siguientes:
- Alfonso Sastre, que estrena Muerte en el barrio en 1955.
- Lauro Olmo, cuya obra más representativa es La camisa, de 1962.
- Antonio Buero Vallejo, que escribe dramas históricos como Un soñador para un pueblo (1958) o Las meninas (1960).