El Papiro: Historia, Fabricación y Legado de un Soporte de Escritura Ancestral

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Durante varios milenios, la materia escriptoria por antonomasia fueron unas hojas fabricadas a partir de los filamentos de una planta, la Cyperus papyrus; un junco palustre de sección triangular que crecía con abundancia en Egipto y que se utilizaba no solo para la fabricación de la materia escriptoria, sino para los más diversos objetos como embarcaciones, calzado, cestos, cordelería e incluso tenía uso alimenticio y medicinal.


En latín se llamaba papyrus (del gr. πάπυρος), palabra de la que deriva la actual papel (fr. papier, ing. paper, etc.). Este soporte fue usual entre egipcios, griegos y romanos. Su uso llegó hasta el siglo XI de nuestra era.

Plinio el Viejo, en su Historia naturalis (XIII, 21–23), nos ha legado una detallada descripción del modo de fabricar el papiro, pero a la luz de las investigaciones más recientes no parece ser totalmente correcta.

Fabricación del Papiro

Del tallo de la Cyperus papyrus, de sección triangular y de unos cinco a seis metros de largo, se extraían unos filamentos pegajosos (philyrae) que se disponían sobre una tabla en dos series, primeramente una vertical (scheda), que quedaría en la parte posterior, y encima de ella otra horizontal, que sería la que recibiera la escritura. Se prensaban con un rollo de mármol y se dejaban secar al sol.

Una vez secos, se pulimentaban con piedra pómez, conchas e incluso marfil y se untaban con aceite de cedro, lo que le daba un color amarillento brillante a la vez que lo protegía de los insectos.

Las hojas (plagulae) así obtenidas se cortaban a un mismo tamaño, que oscilaba entre 22 y 33 cm de alto por 12 a 33 cm de ancho, sin que hubiese una relación entre la anchura y la altura, y se unían unas a otras por su lado más ancho montando la hoja de la izquierda sobre la nueva hasta un máximo de veinte plagulae. Una vez concluido este largo proceso, se hacía un volumen (τόμος) que se enrollaba y ya estaba dispuesto para la comercialización.

Terminología y Legado

Las informaciones de Plinio nos indican que los romanos usaban el sustantivo charta para designar las hojas de papiro. (Charta en español ha dado ‘carta’, ‘cartel’ y en italiano es la palabra, precisamente, para ‘papel’.)