Pío Baroja: Pesimismo, Estilo y El Árbol de la Ciencia

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Pío Baroja

Fue Baroja un hombre de talante solitario y amargado, con más sensibilidad de la necesaria.

Ello explica, en buena parte, su pesimismo sobre el hombre y el mundo (que enseguida veremos). Y, sin embargo, Baroja es también capaz de sentir una inmensa ternura por los seres desvalidos o marginados. Y pocos como él han fustigado la crueldad humana.

Finalmente, aunque su esperanza en una sociedad mejor fuese cada día más pequeña, sintió siempre —él, tan pacífico— una gran añoranza de acción.

Ideología y Pesimismo Existencial

De sus páginas se desprenden incesantemente unas ideas sobre el hombre y el mundo que se inscriben a la perfección en la línea del pesimismo existencial y el escepticismo religioso.

Para Baroja, el mundo carece de sentido. La vida le resulta absurda y no alberga ninguna confianza en el hombre. Ideas como estas explican el hastío vital de muchos de sus personajes.

El Estilo de Baroja

  • Espontaneidad narrativa, tendencia antirretórica.
  • Tono “agrio" y autenticidad conversacional de los diálogos.
  • Preferencia por la frase corta y el párrafo breve.
  • Viveza y amenidad del relato. Y, asimismo, el especial relieve de sus descripciones: en general, son pinturas rápidas, hechas de pinceladas escuetas que, con unos detalles significativos, nos producen una intensa impresión de realidad.

Su Obra

Fue Baroja un escritor fecundísimo. Solo sus novelas pasan de sesenta, escritas al ritmo de unas dos por año. Treinta y cuatro de ellas se agrupan en trilogías, cuyos títulos indican el rasgo común de las novelas que las componen. Citaremos las más importantes, con brevísimas notas sobre las obras maestras.

Trilogías Principales

  • Tierra vasca, formada por La casa de Aizgorri (1900), El mayorazgo de Labraz (1903) y Zalacaín el aventurero (1909).
  • La lucha por la vida: La busca (1904), Mala hierba (1904) y Aurora roja (1905).
  • A La raza pertenece El árbol de la ciencia, que vamos a estudiar, acompañada por La dama errante (1908) y La ciudad de la niebla (1909).

Otras Novelas Destacadas

El mundo es ansí (1912), Las inquietudes de Shanti Andía (1911) y Memorias de un hombre de acción.

El Árbol de la Ciencia

El árbol de la ciencia —escrita en 1911— tiene mucho de autobiografía y desarrolla la vida de Andrés Hurtado, un personaje perdido en un mundo absurdo y en medio de circunstancias adversas que constituirán una sucesión de desengaños.

Argumento

Al margen de sus estudios, Andrés descubre nuevas lacras: las que rodean a Lulú y la enfermedad y muerte de su hermano, Luis, todo lo cual le conduce al escepticismo. Se consuma así, en lo fundamental, la “educación” del protagonista.

Las etapas posteriores de su vida constituyen callejones sin salida. Pasa del ambiente deforme del pueblo donde empieza a ejercer de médico a la sociedad enferma que observa a su vuelta a Madrid.

Personajes y Ambientes

Los personajes y ambientes señalados constituyen un mosaico de la vida española de la época. Baroja prodigará zarpazos contra las “anomalías” o los “absurdos” de esa España: se traza un cuadro sombrío de la pobreza cultural del país.

Sentido Existencial de la Novela

Los conflictos existenciales constituyen el centro de la obra. Hurtado no halla ningún asidero intelectual. La ciencia no le proporciona las respuestas que busca a sus grandes interrogantes sobre el sentido de la vida y del mundo.

El Estilo en El Árbol de la Ciencia

Gusto por el párrafo breve; la naturalidad expresiva, tanto en lo narrativo como en lo descriptivo o en los diálogos.