Platón: Ideas, realidades sensibles y el conocimiento según el libro VI de La República
Resumen
El texto explica la distinción platónica entre las Ideas inteligibles, eternas e inmutables, y las realidades sensibles, materiales y perecederas. Analiza el tipo de saber que corresponde a cada una (episteme frente a doxa) mediante la comparación del alma con el ojo. También introduce los conceptos de esencia y generación y el papel de la Idea de Bien como causa del ser de lo inteligible.
Puntos clave
- Las Ideas son realidades inteligibles, inmateriales, eternas, inmutables y trascendentes, modelos perfectos que las cosas sensibles copian imperfectamente.
- Las realidades sensibles son materiales, perecederas y están en constante cambio, como afirmaba Heráclito.
- Respecto a las Ideas el alma alcanza episteme (conocimiento e inteligencia); respecto a las cosas sensibles sólo alcanza doxa (opiniones cambiantes).
- La comparación del alma con el ojo: como el ojo ve con claridad lo iluminado por el sol, el alma conoce las Ideas iluminadas por la verdad y el ser.
- La Idea de Bien da el ser y la inteligibilidad a las Ideas, del mismo modo que el sol da visibilidad y generación a las cosas sensibles.
- La esencia es la naturaleza invariable de una cosa, mientras que la generación caracteriza al mundo sensible, que nace, crece y muere.
Con la expresión “un objeto iluminado por la verdad y el ser” se refiere Platón a cualquier Idea, en contraposición a las realidades sensibles, a las que el texto alude precisamente con la expresión “lo que está envuelto en penumbras, que nace y perece”. Como se sabe, las Ideas son realidades inteligibles, inmateriales, eternas, inmutables, trascendentes, que constituyen los paradigmas o modelos perfectos e ideales que las cosas sensibles copian imperfectamente. Son, por tanto, las esencias de las cosas sensibles, las cuales les deben su ser y su realidad. Por otra parte, las realidades sensibles son realidades visibles o accesibles a los sentidos, son materiales, están sometidas al nacimiento y a la muerte -por tanto, son perecederas-, y, tal y como decía Heráclito, están en constante proceso de cambio.
El Conocimiento y la Percepción en la Filosofía Platónica
El texto deja claro en 508d que, mientras que las primeras son inteligibles, y el alma puede obtener de ellas conocimiento, las segundas son realidades sobre las que no cabe un conocimiento definitivo (episteme) sino tan sólo “opiniones cambiantes” (doxa), es decir, un saber confuso y oscuro, relativo y meramente sensible. Esto se debe al tipo de realidad que poseen unas y otras, y Platón trata de ilustrar esto comparando el alma y su búsqueda de conocimiento y de inteligencia, con el ojo y su búsqueda de la visión:
“En efecto, al alma le pasa lo mismo que al ojo; cuando éste apunta a objetos iluminados por la luz del sol obtiene una visión clara, pero cuando se dirige a objetos envueltos en la penumbra, ve con dificultad. Análogamente, el alma, cuando apunta hacia las Ideas, obtiene conocimiento e inteligencia (recordemos que la inteligencia es el grado máximo de saber); mientras que si apunta hacia las cambiantes cosas sensibles sólo obtiene meras opiniones.”
Ello es así porque cada Idea está “iluminada por la verdad y el ser”, debido a su participación directa de la Idea de Bien, que es la que da el ser a las Ideas y las hace inteligibles para el alma, a la manera como el sol hace visibles las cosas sensibles para el ojo humano.
La Esencia y la Generación: Conceptos Clave en Platón
En filosofía se ha denominado “esencia” a la naturaleza última e invariable de una cosa, o de la realidad en general, que es, por así decirlo, su verdadero ser en base al que se explican sus cualidades y su comportamiento. Para Platón las esencias de las cosas sensibles se hallan, no en ellas, sino “separadas” de ellas; son las Ideas trascendentes. En el texto se viene a decir que la Idea de Bien aporta a las cosas inteligibles, además de su inteligibilidad, “el ser y la esencia” (509a).
“Esencia” tiene aquí en parte el significado que hemos mencionado antes de naturaleza invariable y última de una cosa, pero creemos que, para entenderlo bien en este contexto, hay que contraponerlo al término “la generación”. Esta expresión es usada por Platón en varias ocasiones para referirse al mundo sensible, que es un mundo de cosas que nacen y mueren; en este texto va asociada también a “las cosas que son vistas”, de las que se dice que reciben del sol “la generación, el crecimiento y la alimentación” (509a). Análogamente, las cosas que son inteligidas reciben de la Idea de Bien “el ser y la esencia”.
Así, el Bien es causa del ser de las cosas inteligibles, lo mismo que el sol es causa de las cosas sensibles. Entendemos que con las expresiones “esencia” y “generación” se alude, respectivamente, al carácter invariable de las realidades inteligibles y al carácter perecedero y cambiante de las realidades sensibles. Las primeras son esencias invariables e ingénitas, mientras el ser de las segundas se caracteriza por “la generación y el crecimiento”; no son esencia. Tampoco son propiamente “ser”, sino devenir, que, como se sabe, es algo intermedio entre el ser (lo permanente e invariable) y el no ser (la nada).
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué son las Ideas en la filosofía de Platón?
Son realidades inteligibles, inmateriales, eternas, inmutables y trascendentes, que constituyen los paradigmas o modelos perfectos de las cosas sensibles. Las cosas sensibles les deben su ser y su realidad.
¿Cuál es la diferencia entre episteme y doxa según el texto?
La episteme es el conocimiento definitivo que el alma obtiene de las Ideas inteligibles. La doxa son opiniones cambiantes, un saber confuso, relativo y meramente sensible, propio de las cosas sensibles.
¿Qué papel tiene la Idea de Bien?
La Idea de Bien aporta a las cosas inteligibles su inteligibilidad, el ser y la esencia. Es causa del ser de lo inteligible, igual que el sol lo es de las cosas sensibles.
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