La Polis Aristotélica: Naturaleza, Propósito y la Esencia del Ser Humano Político
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La Concepción Aristotélica de la Ciudad y el Ser Humano
En este fragmento, Aristóteles nos ofrece su definición de la ciudad, a la que entiende como aquella comunidad que comprende a los demás y persigue el fin superior. Así pues, para él, cualquier ciudad es una comunidad que se constituye con el fin de lograr el máximo bien para sus miembros. Esta definición surge de la concepción del hombre como individuo social y político por naturaleza. Para Aristóteles, el hombre no puede vivir aislado y afirma que quien no necesita la ciudad es un dios o una bestia.
La Ciudad como Entidad Natural y su Fin Superior
Para Aristóteles, la ciudad es algo natural y, como tal, tiene su propia naturaleza o esencia y tiende a un fin, un fin superior a otros, porque por naturaleza la ciudad es superior a otra forma de asociación. Es en la ciudad donde el hombre conseguirá la felicidad. Para Aristóteles, la felicidad no es un estado de cosas, sino un estilo de vida que exige adquirir ciertos hábitos o virtudes, vivir de un determinado modo, en sociedad, y comportarse según una norma que, a diferencia de los sofistas, no es convencional, sino natural.
Distinción de la Ciudad: Método Analítico-Deductivo
Para Aristóteles, la diferencia entre una ciudad y un reino, una familia o un patrimonio con esclavos no es cualitativa, sino cuantitativa. Para distinguirlos, propone la utilización del método analítico-deductivo, que consiste en descomponer el todo hasta llegar a sus partes elementales para averiguar cómo se ha formado. En el caso de la ciudad, se trata de qué elementos la componen y en qué difieren. Esta tarea la realizó en el capítulo 2 de su obra.
La Familia y las Relaciones de Dominación Naturales
El ser humano necesita emparejarse para poder subsistir. Esto ocurre entre hombres y mujeres, y entre amos y esclavos, donde se da una relación de dominación. Esta relación, para Aristóteles, es natural, puesto que se fundamenta en un análisis de la naturaleza de cada una de sus partes. Así, la familia es la unidad básica, y en ella el hombre posee autoridad sobre los hijos, los esclavos y la mujer. Es por naturaleza jefe, mientras que la mujer, al igual que el esclavo y el bárbaro, solo es capaz de prever con su inteligencia, no siendo gobernante por naturaleza, sino dominada.
El Surgimiento del Estado y su Propósito
De la unión de varias aldeas en forma de una comunidad mayor, que se basta a sí misma, surge la ciudad-estado. El Estado aparece para el logro de los fines de la vida, y sigue existiendo en razón del buen vivir, lo que equivale a proporcionar felicidad al ser humano. Aristóteles hace hincapié en que el Estado se diferencia de la familia no solo cuantitativamente, sino cualitativamente. La ciudad es causa final y perfección, lo que se opone a las ideas sofistas de que el Estado es una convención. Quien no puede vivir en una ciudad es un animal o un dios, puesto que vivir en sociedad pertenece a la naturaleza humana; es su finalidad.
El Hombre como Animal Político y Social
El hombre es un animal político y social por naturaleza. Tal afirmación es evidente, pues la naturaleza le ha dotado de lenguaje, tiene el don de la palabra, dándole capacidad moral para diferenciar lo bueno de lo malo. Los demás animales solo emiten sonidos y así pueden expresar sensaciones de placer y dolor, al igual que el hombre. Sin embargo, el hombre tiene razón, discurre, habla, y la palabra no es solo logos, sino también diálogos, y eso implica comunicación entre seres que son semejantes. Somos seres simbólicos y, por lo tanto, un ser que tiene un lenguaje que él no ha inventado, necesita de los otros seres para compartir ese mundo con ellos.
La Polis como Organismo Vivo: El Todo es Anterior a las Partes
Aristóteles compara la polis con un organismo vivo, argumentando que el todo es anterior a las partes, como es una persona por encima de cada uno de los miembros y órganos que la componen. Un ser humano solo no tendría vida si no es en relación con el conjunto, con la ciudad. De ahí que la ciudad sea anterior a cada una de las partes que la componen, porque es la única autosuficiente, mientras que los miembros que la componen no lo son. Si un individuo aislado lo fuera, se trataría de una bestia inferior o un dios superior.
La Virtud y la Justicia en el Ser Humano
La capacidad del hombre en comparación con los animales es tal que, si actúa conforme a la virtud, es un ser sublime, porque lo hace con justicia, diferenciando lo bueno de lo malo. Pero alejado de la virtud de la justicia, es el peor.