La Posición de la Iglesia Española ante la Guerra Civil: La Carta Colectiva de los Obispos
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En esta carta, los obispos españoles exponen su posición con respecto a la guerra. Al margen de que se manifestaran a favor de los golpistas, afirmaban que era un deseo. Y justificaban la llamada “sublevación militar” a la vez que miles de católicos habían combatido y estaban combatiendo para la liberación de la patria de una supuesta revolución comunista, que acabaría con la legislación secularizadora de la II República, según su punto de vista. También denominan a la guerra como un plebiscito armado, es decir, un combate entre las dos Españas: la espiritual y la materialista. La primera era la defensora de la paz social, el orden y la religión, mientras que la otra, según ellos, trataba de imponer un sistema soviético.
Legislación Laica de la II República
Debido a la II República, se había establecido el estado laico, sin contar con una religión oficial, ni con el propósito de extinguir el presupuesto para el clero. Se prohibía a las órdenes religiosas que se dedicasen a cualquier otra actividad que no fuese la pastoral, es decir, ni industria ni educación. Esto llevó a dimitir a Alcalá Zamora y a Miguel Maura, aunque Zamora fue nombrado posteriormente presidente de la República. Se decretan algunos derechos, como el matrimonio civil y la ley de divorcio.
El Concepto de Plebiscito Armado
El plebiscito armado significa el apoyo masivo de un pueblo a una determinada causa representada por los militares sublevados que defendían los valores espirituales. Los obispos de Vitoria y de Pamplona firmaron una instrucción pastoral en la que denominaban al pronunciamiento como un “movimiento cívico-militar”. El “glorioso alzamiento nacional”, donde alzamiento significa que se realizó un espontáneo alzamiento de los verdaderos españoles, con apoyo masivo de la población.
Contexto de la Carta Colectiva
Tras un año de guerra, comienzan las operaciones en el frente norte. Han sido bombardeadas ciudades, y muchos vascos, junto con sacerdotes, han perdido la vida. Esta carta fue firmada por 48 prelados, y en ella es reflejada la postura total de la Iglesia sobre la guerra, la cual tuvo una gran influencia en todos los católicos del mundo, y fue editada en 13 idiomas diferentes.
nes de 1933, se dio paso a la libertad de los afiliados.