El Programa Reformista de la Segunda República Española (1932-1933)

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El primer gabinete constitucional estaba presidido por Azaña y formado por el mismo grupo de ministros, a excepción de los radicales de Lerroux, que rechazaron el programa claramente izquierdista del gobierno.

Profundización en las Reformas (1932-1933)

Durante los años 1932 y 1933, el gobierno profundizó en el programa reformista iniciado durante el periodo provisional, aunque muy condicionado por la situación económica (endeudamiento, recesión económica internacional, crisis del comercio exterior y crecimiento del paro).

Reformas Laborales

Largo Caballero, ministro de Trabajo, continuó con las reformas laborales (Ley de Contratos de Trabajo y Jurados Mixtos).

Reforma Educativa

La reforma de la enseñanza continuó a partir del programa de construcciones escolares. El gobierno adoptó un modelo basado en la escuela única, pública, obligatoria y gratuita y estableció la enseñanza mixta. La eliminación de la religión católica como asignatura y la prohibición del ejercicio de la enseñanza a las congregaciones religiosas provocaron el rechazo frontal de la derecha y de la Iglesia.

Reforma Militar

El gobierno continuó con la reforma militar iniciada por Azaña. Se trataba de reducir el ejército y de modernizar su preparación y su dotación de material. Se suprimió la Academia Militar de Zaragoza, considerada tradicionalista y anticuada. También se derogó la Ley de Jurisdicciones. El presupuesto militar fue recortado, y se reorganizaron las plantillas para reducir el número de oficiales y generales. Azaña intentó reformar el sistema de acceso para dar primacía a los estudios y exigir la formación para el ascenso, lo que granjeó la animadversión de una buena parte de los oficiales.

Reforma Agraria

La situación de hambre que vivían los campesinos, sobre todo en Andalucía y Extremadura, hacía necesaria, tanto para la izquierda republicana como para los socialistas, una reforma agraria que acabara definitivamente con el hambre y con el atraso histórico del país. Con la reforma se trataba de asentar a los campesinos en las tierras de latifundio que, por estar explotadas o sin cultivar, se consideraban causa principal de la miseria campesina.

La Ley de Bases para la Reforma Agraria

Tras cuatro meses de discusión y con la presión ejercida por campesinos, organizada por la CNT y el PCE en tierras andaluzas y extremeñas, y por la de la derecha, la Ley de Bases para la Reforma Agraria de septiembre de 1932 afectaba a toda Andalucía, Extremadura, La Mancha y Salamanca. Declaraba la expropiación de tierras mal explotadas. Se creó el IRA, encargado de hacer el inventario de tierras expropiables, con un presupuesto anual para indemnizar a los propietarios. Aunque era una ley tímida respecto a lo que exigían sindicatos y partidos obreros, en el atrasado campo español significaba una revolución, y como tal fue rechazada por la patronal y los partidos de derecha.

Dificultades en la Aplicación

Pero su aplicación fue un fracaso. La gran resistencia de los grandes propietarios, la lentitud en completar el registro de propiedades y en organizar el IRA, y además el escaso presupuesto, apenas permitía expropiar fincas. Y el resultado de esa lentitud fue irritar aún más a un campesinado decepcionado del gobierno de izquierdas y en paro creciente.