Programas de bicicletas compartidas en la ciudad: transporte personal ecológico
Los programas urbanos de bicicletas compartidas se están convirtiendo en una forma popular de desplazarse por una ciudad masificada y, al mismo tiempo, proteger nuestro medio ambiente.
Transporte personal ecológico
Richard Smith no había montado en bicicleta durante diez años cuando decidió probar el nuevo programa de bicicletas compartidas de Londres. Quedó convencido de la idea cuando llegó al trabajo 20 minutos más rápido de lo habitual.
Londres es una de las muchas ciudades del mundo que cuentan con programas masivos de bicicletas compartidas. Estos programas ponen a disposición un gran número de bicicletas para trayectos cortos por la ciudad o para rutas turísticas panorámicas. Normalmente, las bicicletas deben devolverse en la misma estación y el mismo día. Los usuarios pueden utilizarlas gratis o alquilarlas por una pequeña tarifa, según el programa de cada ciudad.
En algunas ciudades europeas amigables con la bicicleta, el transporte personal ecológico es un gran éxito. Más del 30 % de los trabajadores de Ámsterdam y Copenhague llegan a la oficina en bicicleta. Estos programas triunfan en ciudades que construyen numerosos carriles bici, aprueban leyes que protegen la seguridad de los ciclistas y destinan dinero a animar a las personas a comenzar a usar la bicicleta en lugar de sus coches. El resultado es menos contaminación atmosférica y menos ruido, debido a la disminución del intenso tráfico rodado. Fomentar el ciclismo es, además, una forma de mejorar la salud pública, porque las personas hacen más ejercicio.
Dificultades de los programas
Por otra parte, la puesta en marcha de estos programas nunca ha sido sencilla. El robo y el vandalismo han sido problemas constantes desde los primeros programas de la década de 1960. Hoy en día, los programas de bicicletas compartidas utilizan tecnología como cerraduras electrónicas, tarjetas inteligentes y rastreo informático para combatir este problema. Como consecuencia, estos programas son muy costosos de operar. Las empresas privadas normalmente no obtienen beneficios, y los programas de gestión pública necesitan el apoyo financiero del presupuesto municipal.
Nuevas alternativas ecológicas
A pesar de estas dificultades, la búsqueda de otros tipos de transporte personal ecológico continúa. En 2011, París, que ya contaba con un proyecto de bicicletas compartidas, anunció que, en lugar de bicicletas, las personas podrán alquilar pequeños coches eléctricos para trayectos cortos dentro de la ciudad. Es un plan ambicioso, pero si tiene éxito, supondrá otro paso hacia la descongestión de las calles saturadas de tráfico de forma respetuosa con el medio ambiente.