Prosa realista y novela picaresca del Siglo de Oro: características y obras clave

Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Español

Escrito el en español con un tamaño de 3,94 KB

Prosa realista: origen y modelos

Prosa realista: nace de los modelos del siglo anterior: El Lazarillo de Tormes y la primera parte de El Guzmán de Alfarache.

Características generales

  • Género autobiográfico: presenta la vida del protagonista como relato en primera persona.
  • Único punto de vista: la narración suele estar centrada en la perspectiva del pícaro.
  • Alternancia fortuna-adversidad: alternan la fortuna y la adversidad en la vida del pícaro.
  • Lugares y personajes diversos: el relato recorre distintos escenarios sociales y humanos.
  • Estructura epistolar o justificativa: muchas obras están escritas a modo de carta o con una fórmula que justifica la exposición de la vida del protagonista.
  • Lenguaje de los personajes: popular, realista y con abundancia de refranes.
  • Justificación de la situación actual: el protagonista explica y justifica su condición para buscar la empatía del lector.

Características del pícaro

  • Anhelo de ascenso social: el pícaro desea mejorar su posición; a veces lo consigue y otras no.
  • Modo de vida libre o marginal: lleva a menudo un estilo de vida al margen de las normas sociales.
  • Reflejo de la miseria social: el personaje refleja la realidad de la pobreza en España en ese siglo, lo que conmueve al lector.

Obras destacadas

El Guzmán de Alfarache (Mateo Alemán)

El Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, es la obra más destacada; publicada en dos partes (1599 y 1604), sigue el esquema estructural de la novela picaresca: carta para justificar la vida del pícaro. No incluye los aspectos cómicos del Lazarillo, presenta episodios muy duros y un tono sarcástico; usa discursos moralizantes, pues tiene un fin didáctico y pedagógico, e intenta corregir malos hábitos. Está narrado desde la perspectiva de un Guzmán maduro y arrepentido que, al final de los capítulos, nos advierte que no nos comportemos como él.

El Buscón (Francisco de Quevedo)

El Buscón ofrece una versión grotesca del ambiente picaresco y pretende un efecto de comicidad. Francisco de Quevedo se recrea en el mundo de las bajas pasiones; la obra tiene un tono pesimista y los personajes exhiben la máxima fealdad física y moral. El lenguaje está lleno de frases con doble sentido y chistes macabros que alternan con groserías.

Narra la vida de Pablos; sus aventuras terminan mal casi siempre. Desde niño conoce la humillación, el hambre y las penalidades; es una degradación social frente a la ascensión del Lazarillo. La vida empuja a Pablos a comportarse cada vez peor; la obra funciona como denuncia hacia la sociedad, pues muestra cómo puede llegar a comportarse de forma drástica y macabra. Quevedo se recrea en las cosas malas y asquerosas que le pasan a Pablos.

La pícara Justina (Francisco López de Úbeda, 1605)

La pícara Justina, de Francisco López de Úbeda (1605), representa la primera protagonista femenina del género. Estructurada en cuatro partes, desarrolla las aventuras de Justina. Cada capítulo abre con unos versos y cierra con una moraleja; el estilo es propio de la prosa conceptista barroca: juegos de palabras, polisemia y variedad de registros.

Lenguaje y estilo

En conjunto, la prosa realista y la novela picaresca presentan un lenguaje variado que refleja los distintos estratos sociales: desde lo popular y coloquial hasta lo cultista y moralizante. El tono puede ir desde la ironía y el sarcasmo hasta la denuncia social, y muchas obras persiguen a la vez la intención didáctica y el efecto literario.