Reforma Protestante: Orígenes, Lutero, Calvino y Anglicanismo en el Siglo XVI
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El paso de la Edad Media al Renacimiento supuso un gran cambio, sobre todo con la aparición del humanismo (pensamiento basado en la búsqueda de la verdad mediante la experiencia y la razón), el cual, junto con otros factores, hizo que en el siglo XVI surgieran movimientos religiosos deseosos de reformar la Iglesia.
La Reforma Luterana: Origen y Principios
Tuvo como primer protagonista al alemán Martín Lutero. En 1517, como algunos clérigos concedían indulgencias (disminuciones de penas por los pecados) a cambio de dinero, colgó en la puerta de la iglesia de Wittenberg un documento con 95 tesis y principios doctrinales como:
- La justificación por la fe, independientemente de las obras.
- La libre interpretación de la Escritura, sin referencia al magisterio de la Iglesia.
- La consideración de solo dos sacramentos: Bautismo y Eucaristía.
- La supresión del culto a la Virgen y a los santos.
- La Iglesia espiritual y no jerárquica.
Ante la negativa de Lutero a retractarse de sus afirmaciones, el papa León X le envió una bula de excomunión. Lutero quemó el documento públicamente y, en 1521, quedó separado definitivamente de la Iglesia Católica, junto con sus seguidores, llamados protestantes. Esta reforma tuvo mucho éxito en el centro y norte de Europa.
La Reforma Calvinista: Predestinación y Expansión
Juan Calvino (1509-1564) propagó en Francia, los Países Bajos y Europa Central la reforma iniciada por Lutero, pero le añadió otros elementos doctrinales como la predestinación (los seres humanos están condenados o salvados de antemano), la Iglesia jerarquizada y su modelo de ciudad cristiana, que implantó en Ginebra (Suiza).
El Anglicanismo: Ruptura por Razones Políticas y Religiosas
En Inglaterra, la división de la Iglesia nació de las divergencias políticas y religiosas entre el rey Enrique VIII y el papa Clemente VII.
Al principio de su reinado, Enrique fue un fiel seguidor de la Iglesia frente a Martín Lutero, lo que llevó al papa a darle el título de Defensor de la Fe. Pero el papa no quiso anular su primer matrimonio con Catalina de Aragón (con la cual no tuvo hijos varones), así que en 1536, Enrique VIII se separó de la Iglesia Católica y obligó al Parlamento a nombrarle cabeza de la Iglesia de Inglaterra, creando la Iglesia Anglicana. Esta, al principio, no tenía una doctrina propia y seguía la de la Iglesia Católica, pero al morir Enrique VIII, el arzobispo de Canterbury introdujo en el anglicanismo algunos elementos de las doctrinas luterana y calvinista.