René Descartes: El Camino de la Duda Metódica hacia la Primera Verdad

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1.4 Aplicación del método a la Filosofía: la duda metódica

La observancia de la primera regla del Método nos obliga a no aceptar como verdadero ningún conocimiento que no sea absolutamente evidente. Esto implica dudar provisionalmente de todo para comprobar si hay alguna verdad indudable (un axioma filosófico).

Naturaleza de la duda cartesiana

La duda cartesiana, que viene exigida por la primera regla del método, no es escéptica (consecuencia de no encontrar ninguna verdad), sino que se define como:

  • Metódica: Es una consecuencia de la aplicación del propio Método.
  • Provisional: Dará paso a certezas absolutas.
  • Teórica: No se extiende a la conducta o a los principios de la moral.

Niveles de aplicación de la duda

La aplicación del método nos lleva a dudar provisionalmente de los siguientes elementos:

  1. Los conocimientos que nos proporcionan los sentidos: Se cuestiona que las cosas sean como las percibimos. Si los sentidos nos engañan a veces, ¿por qué no pensar que lo hacen siempre?
  2. La realidad del mundo físico: Se cuestiona que exista lo que percibimos. Si a veces no distinguimos entre vigilia y sueño, ¿por qué no pensar que todo es un sueño? (Esta es una duda que aún no alcanza a las verdades matemático-geométricas).
  3. Los conocimientos que nos proporciona la razón: Se cuestiona que las verdades matemáticas sean tales. Si a veces nos equivocamos, ¿por qué no pensar que lo hacemos siempre?

La hipótesis del Genio Maligno

Para profundizar en la duda y llevarnos a una duda universal, Descartes baraja la hipótesis de un Dios engañador que habría dispuesto nuestra mente de modo que nos equivocásemos sistemáticamente. Pero, como la suprema bondad que acompaña a la idea de Dios es incompatible con cualquier forma de malicia, la sustituye por la de un Genio maligno que busca engañarme siempre.

1.5 De la duda al yo pensante

Dudando de todo a través de esta duda universal, llega Descartes a la primera verdad que buscaba. Una cosa es evidente e indudable: que si dudo, pienso; y que si pienso, existo (existe un yo o cosa que piensa).

"Pienso, luego existo" es la primera verdad evidente (una idea clara y distinta) y se constituye como el criterio de verdad para otras: hay que examinar todas las ideas para dar por verdaderas solo las que, a imitación de la primera, sean claras y distintas.