La Representación de Jesús en el Arte: Un Viaje Histórico y Teológico
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Evolución de la Representación de Jesús en el Arte Cristiano
Orígenes y Ausencia de Imágenes Cristianas
El arte representativo tuvo grandes problemas para instalarse entre los cristianos debido a:
- Por un lado, los cristianos estaban inmersos en la tradición judía, en contra de esculturas o imágenes del cielo.
- Por otro, los cristianos vivían en una cultura pagana donde había estatuas de dioses paganos. El miedo a confundir una imagen de Jesús con estos dioses paganos frenó la situación.
Las Primeras Representaciones de Jesús: Simbolismo y Propósito
Las primeras representaciones se centran en Jesús; sin embargo, estas no pretendían mostrar físicamente a Jesús ni su personalidad, sino que querían revelar su propósito en el mundo: Él es el Salvador. Construyen la imagen del Buen Pastor que cuida de su rebaño. Los cristianos se veían sometidos a torturas o a la muerte, y Jesús, el Buen Pastor, les salvaría de la muerte eterna. Los cristianos se veían acosados por filósofos que no entendían el misterio de su religión.
La Imagen de Jesús como Buen Pastor: Un Símbolo de Protección
Es el pastor que necesita una Iglesia que acaba de salir de las catacumbas y prefiere establecer contacto con el mundo pagano. Los artistas cristianos expresan su fe a través del arte pagano.
El Románico en el Occidente Europeo: La Majestad del Pantocrátor
El Románico europeo es continuador del arte cristiano antiguo y bizantino; todos los personajes se encuentran unidos a Cristo. Cristo se eleva en el centro del universo, por encima de todo lo creado y de todas las figuras en torno a Él. El Románico es un estilo sagrado; se caracteriza por el gigantismo del Pantocrátor, que se manifiesta en la desproporción de ojos, manos y abdomen respecto a las medidas humanas.
El Humanismo Renacentista y la Humanización de Cristo
Hay un verdadero interés en que las experiencias religiosas acontezcan en el interior de las vivencias cotidianas. Su interés por los sentimientos y la vida interior del creyente anima este proceso artístico hacia la humanización de la representación de Cristo. En el Renacimiento, las acciones y los personajes sagrados se introducen en la perspectiva geométrica para indicarnos que la salvación de Dios acontece dentro de nuestra vida cotidiana.
La Imagen de Jesús en el Renacimiento: Belleza y Desafío Teológico
Sufre el impacto propio del humanismo del Renacimiento. La belleza parece querer encubrir la tragedia de la vida. El hombre, que pasa a ocupar el centro de la historia, parece un dios más por la inspiración del arte que por la gracia del Espíritu Santo. La fe cristiana tiene un nuevo desafío: hacer de ese hombre un Hijo de Dios. Cristo, incluso crucificado, parece más el ideal de belleza masculina que el Hijo de Dios ungido con la plenitud del Espíritu Santo.
El Barroco Postridentino: La Fe en lo Cotidiano y lo Celestial
Este gusto del arte barroco por la representación del mundo religioso como parte habitual del mundo profano refuerza la bondad. Gracias al Concilio de Trento, se recogió en la Iglesia lo mejor del humanismo renacentista y se afirmó el valor intrínseco de la persona humana. Los artistas del Barroco representan los seres celestes (ángeles, Dios Padre, la paloma del Espíritu Santo).
La Imagen de Jesús en el Siglo XX: Diversidad y Contradicción
El distanciamiento entre los artistas y la religión durante el siglo XIX desaparece en el siglo XX en la pintura. Muchos pintores han realizado obras religiosas. La imagen de Jesús que ofrecen estos artistas es variada y a veces contradictoria. Así, hay artistas que reflejan en su pintura la serenidad que el mundo necesita; otros lo presentan como Hijo de Dios para salvarnos de la angustia; y para otros, Jesús es la víctima de las víctimas.