Revolución de 1848: Causas del Fracaso y Consecuencias en Europa

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El Fracaso de la Revolución de 1848 y sus Consecuencias

Sin embargo, la revolución fracasó tan rápidamente como había triunfado. Entre las razones de ese fracaso, debemos situar, en primer lugar, el hecho de que el nacionalismo se apoyaba en ideas, pero no en intereses materiales y, en segundo lugar, la dificultad de establecer unas fronteras claras entre todos los estados nacionales porque los diferentes pueblos se hallaban demasiado entremezclados. Así pues, en los estados nacionales que podrían surgir vivirían necesariamente minorías étnicas que se sentirían discriminadas en unos estados cuya razón de ser era la nación a la que esas minorías no pertenecían. La profecía de *Metternich*, el gran canciller austriaco que había gobernado desde la caída de Napoleón hasta la revolución del 48, se había hecho realidad: fomentar los nacionalismos significaría fomentar la *bellum omnium contra omnes* (la guerra de todos contra todos) y ese fantasma de guerra fue lo que permitió que los antiguos gobiernos recuperaran el poder.

El Impacto de la Revolución en Europa

La revolución de 1848 reforzó el conservadurismo en Europa, si bien se vio la necesidad de asumir el sufragio universal para calmar a los obreros. Pronto, la Segunda Revolución Industrial impondría unos cambios que implicarían la creación de una clase media, y los partidos obreros renunciarían a la revolución para adaptarse al sistema.

Alemania

En Alemania se aprendió de la experiencia, y en el futuro se procurarían crear unos intereses materiales que fomentarían la unidad entre los alemanes. Además, comprenderían que el motor de la unidad debía ser Prusia y no Austria, porque en Prusia lo germánico era más compacto.

Italia

En Italia, la experiencia del 48 sirvió para demostrar que el motor de la unidad debía ser el reino de Piamonte, el único reino con una monarquía constitucional y con un monarca italiano.

Austria

En Austria, el viejo emperador abdicó a favor de un joven Francisco José que no se había visto implicado en los episodios revolucionarios ni en su represión. Para salvar el Imperio, se procuró una política en la que el crecimiento económico generado por la integración de un comercio en un espacio tan amplio hiciera olvidar a los heterogéneos grupos étnicos sus sentimientos nacionalistas.

Francia

En Francia, la Segunda República resultó caótica. Un personaje que tenía la virtud de ser sobrino de Napoleón y llamarse como él consiguió ser elegido presidente de manera mayoritaria. Finalmente, mediante un golpe de Estado, restauró el imperio al convertirse en el emperador Napoleón III. Napoleón III supo hacer crecer la riqueza económica promoviendo el comercio y las obras públicas (fue él el que creó el Canal de Suez). Durante su reinado, Francia se situó en el centro de la diplomacia europea.