Revolución Industrial en Gran Bretaña: Algodón, Siderurgia y Ferrocarril

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El Desarrollo Industrial en Gran Bretaña

El Proceso de Cambio: La Industria Algodonera

La industria del algodón, la del hierro y la minera fueron las primeras que utilizaron nuevas tecnologías. Antes de analizar este proceso, conviene volver sobre la cuestión del cambio tecnológico durante la Revolución Industrial. Los historiadores que lo han estudiado están de acuerdo en que la Inglaterra de mediados del siglo XVIII poseía un "caldo de cultivo" favorable al que ya nos hemos referido: libertad e incentivos para la innovación, artesanos cualificados y empresarios emprendedores. Pero debemos añadir que el cambio tecnológico debió mucho a un conjunto de inventos en cadena y a la transferencia de innovaciones de un sector de la industria a otro.

Los primeros cambios revolucionarios en la tecnología y en la organización económica que convirtieron a Gran Bretaña en el Taller del Mundo se registraron sobre todo en la industria del algodón y del hierro. Las primeras innovaciones textiles de importancia se aplicaron en la lana y en el algodón, aunque se introdujeron de forma lenta. Estas fueron:

  • La lanzadera de Kay, empleada por los tejedores de algodón.
  • La máquina cardadora de Paul.

Estas dos innovaciones marcaron el cuello de botella que existía respecto al sector de la hilatura en el sector algodonero. Tras estos inventos se sucedieron otros de igual o mayor importancia, pero el que realmente supuso el comienzo de la industria no doméstica fue la water-frame patentada por Arkwright. Esta máquina producía un hilo tan fuerte que su tejido dio lugar a un nuevo producto: una tela de algodón que no se mezclaba con el lino. Esta máquina estaba diseñada para funcionar con fuerza animal, pero desde un principio se utilizó como fuente de energía la hidráulica, y esta se sustituyó más tarde por el vapor, vapor generado por la máquina de vapor ideada por James Watt.

Esta innovación modificó el carácter de la industria. La hilatura pasó a centrarse en las factorías. Los tejedores podían contar con un suministro ininterrumpido de hilo y pudieron abandonar sus labores agrícolas, dedicándose íntegramente a la manufactura. Su número aumentó considerablemente y se empezaron a hacinar en las ciudades.

El aumento de la producción en estas operaciones mecánicas creó otro desafío, ahora en los procesos químicos. Era preciso sustituir el uso de sustancias orgánicas por otras inorgánicas más abundantes y baratas. La respuesta consistió en transferir innovaciones de la industria química a la del algodón: productos para blanquear, suavizar y lavar los tejidos.

La Siderurgia, el Carbón y el Ferrocarril

Otra industria que revolucionó su tecnología en el último cuarto del siglo XVIII fue la siderurgia. Con la transformación tecnológica se satisfizo una necesidad que desde hacía tiempo era demandada, con la producción de una mercancía nueva.

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