Roosevelt, el New Deal y la Revolución Keynesiana: Respuestas Históricas a la Gran Depresión de 1929
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El New Deal y la Reestructuración Económica de Estados Unidos
El New Deal de Roosevelt: Origen y Programas
El New Deal fue una política que puso en práctica el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, a partir de 1933 para superar la profunda crisis económica desatada tras el crack de 1929. Su estrategia inicial se centró en la creación de una serie de programas clave:
Principales Programas del New Deal
- Works Progress Administration (WPA): Programa masivo de obras públicas para generar empleo.
- Ley de Ajuste Agrario (AAA): Subvencionaba a los agricultores con la finalidad de reducir la producción agraria y estabilizar los precios.
- Ley Nacional de Recuperación Industrial (NIRA): Diseñada para generar empleo y establecer códigos de competencia leal.
- Ayudas para el pago de hipotecas: Medidas que ayudaron a que mucha gente no fuera desahuciada de sus hogares.
- Ley de Relaciones Laborales: Estableció derechos fundamentales como la libertad de sindicación, la negociación colectiva, el salario mínimo y la seguridad social.
Adicionalmente, se estableció un control estatal sobre los bancos, creando un seguro en caso de quiebra para restaurar la confianza pública. En 1934, se devaluó el dólar en un 40% para favorecer las exportaciones y estimular el comercio exterior.
Impacto y Limitaciones del New Deal
El New Deal contribuyó significativamente a la estabilización de la economía estadounidense, pero no produjo una nueva etapa de crecimiento sostenido. En 1939, la renta nacional no había recuperado los niveles de 1929 y el país seguía registrando 9 millones de parados. La recuperación económica plena llegaría finalmente con una nueva guerra en Europa, al desarrollar y potenciar la industria armamentística.
La Propuesta Keynesiana: Fundamentos Teóricos
La Visión de John Maynard Keynes
El economista John Maynard Keynes sostenía que el problema principal de la depresión era la falta de demanda y la consecuente caída de la inversión. Así, la reactivación de la economía debía sustentarse sobre tres pilares fundamentales:
- El aumento del gasto público.
- La reactivación del consumo.
- El incremento de la inversión privada.
Keynes defendía que el Estado debía intervenir aumentando el gasto público. Aunque ello creara déficit, este gasto aumentaría el empleo y, con ello, el consumo y la demanda. Este efecto no solo se produciría por el importe directo del gasto, sino en una proporción mayor, ya que, transformado en salarios y compra de bienes, inducía nueva demanda en otros sectores (fenómeno conocido como el multiplicador keynesiano).
Estrategias para Incentivar la Demanda
Para incentivar la demanda, Keynes propuso la mejora de los salarios de los trabajadores y una reducción de la presión fiscal. Según su teoría, los roles económicos debían ser claros:
- El papel de los capitalistas era invertir.
- El de los trabajadores era consumir.
- El del Estado era incentivar la economía.
Los postulados keynesianos demostraron que el aumento del déficit público no era necesariamente negativo para la recuperación económica, sino que podía ser la solución para combatir la depresión. Sin embargo, muchos países que adoptaron estas ideas aumentaron el gasto público, pero no lo suficiente, y a menudo implementaron medidas que contradecían los principios fundamentales del keynesianismo.