El Sistema Canovista: Bipartidismo, Turnismo y Manipulación Electoral en la Restauración
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 5,21 KB
El Sistema Canovista: Bipartidismo, Turnismo y Manipulación Electoral (1875-1902)
El sistema político ideado por Antonio Cánovas del Castillo, que se inició en 1875, se fundamentó en tres pilares esenciales para garantizar la estabilidad del régimen: el bipartidismo, el turnismo y el fraude electoral.
Principios Fundamentales del Régimen
Cánovas consideraba que existían unas “verdades básicas”, inmutables y esenciales para la historia española, que debían ser aceptadas por todos. Estas incluían:
- La monarquía legítima, representada por la dinastía borbónica.
- La libertad.
- La propiedad.
- La unidad de España.
Estas ideas conformaban la denominada “constitución interna” del sistema. Otras cuestiones, como el tipo de sufragio o el ejercicio de derechos individuales, eran consideradas cuestiones accesorias, susceptibles de modificación.
Los Partidos del Turno
Los dos grandes partidos que sustentaron el sistema fueron el Partido Conservador y el Partido Liberal. Ambos estaban compuestos principalmente por las élites económicas y las clases medias acomodadas y compartían los principios fundamentales del régimen, aunque presentaban diferencias:
Partido Conservador
- Mayor inclinación hacia el inmovilismo político.
- Defensa del sufragio censitario.
- Apoyo a los intereses de la Iglesia.
- Mantenimiento del orden social.
Partido Liberal
- A favor del sufragio universal masculino.
- Propuesta de un reformismo social de carácter más progresista y laico.
Grupos como el carlismo, los partidos republicanos y los partidos obreros quedaron sistemáticamente excluidos del sistema.
El Mecanismo del Turnismo y el Fraude Electoral
La Constitución establecía que el gobierno requería la doble confianza del Rey y de las Cortes. Cuando un gobierno experimentaba desgaste o surgían tensiones internas, cedía el poder al partido de la oposición. Este nuevo gobierno, tras unos meses, convocaba elecciones.
La victoria electoral siempre favorecía al partido que acababa de asumir el gobierno. Esto se lograba mediante el control de los procesos electorales desde el Ministerio de la Gobernación, que dictaba las consignas sobre los resultados esperados. Estas consignas se materializaban a través de una red de clientelismo político y económico conocida como “caciquismo”, que orquestaba el fraude electoral.
El Papel del Caciquismo
Los caciques eran individuos influyentes en sus áreas de influencia que, con el apoyo de las autoridades, controlaban los votos. Dirigían la intención del voto, discriminando a aquellos con intereses contrarios. Se emplearon diversas tácticas fraudulentas:
- Falsificación del censo, incluyendo personas fallecidas.
- Manipulación de las actas electorales.
- Compra de votos.
- Coacción y amenazas al electorado, incluyendo la violencia.
Todas estas prácticas fraudulentas se englobaban bajo el término “pucherazo”.
Eficacia y Control Electoral
El sistema de fraude era especialmente eficaz en las zonas rurales, mientras que en las grandes capitales su efectividad era menor. El Ministerio de la Gobernación también organizaba el “encasillado”, es decir, el reparto de escaños y puestos políticos entre los dos partidos mayoritarios tras las elecciones.
Supervivencia y Desafíos del Sistema
El sistema canovista demostró una notable capacidad de adaptación, superando la muerte prematura de Alfonso XII gracias al Pacto del Pardo en 1885. Logró resistir incluso tras el fallecimiento del propio Cánovas y el Desastre del 98. Sin embargo, con el tiempo, el margen de victoria en las elecciones se redujo y ganaron fuerza otros partidos, como la Lliga Regionalista de Cambó y los republicanos, que aumentaron su representación parlamentaria.
Existía un acuerdo tácito entre los partidos del turno para no derogar las leyes promulgadas por el partido anterior, lo que constituía la base de la transacción política. Cuando el partido en el gobierno se desgastaba, se convocaban nuevas elecciones.
Conclusión
Si bien el sistema canovista aportó una necesaria estabilidad al país tras un siglo de convulsiones, se trataba de un régimen intrínsecamente corrupto. Excluía a amplios sectores de la sociedad del sistema político y relegaba la participación ciudadana a un papel secundario y manipulado.