Sociología de la Cultura: Tres Enfoques Fundamentales

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Sociología de la Cultura: Distribución y Organización Social de las Formas Simbólicas

Los sistemas de símbolos que utilizan los seres humanos se hallan insertos en marcos de relaciones sociales y de relaciones de poder. La información adquirida por aprendizaje social, lejos de distribuirse simétricamente entre todos los miembros del grupo, se halla repartida de forma muy desigual, de manera que los distintos seres humanos a lo largo del proceso de socialización y de educación adquieren competencias muy distintas.

Este es el campo propio de la sociología de la cultura: el estudio de la distribución y organización social de las formas simbólicas, intentando hallar factores sociales que explican las diferentes competencias y realizaciones culturales de los seres humanos.

Perspectivas de la Sociología de la Cultura

Para ello, la sociología de la cultura observa la cultura desde una triple perspectiva:

  1. La cultura como un bien o recurso

    Decimos de algo que es un bien cuando en ello se da un valor positivo. Los bienes se caracterizan porque pueden ser acumulados, intercambiados y utilizados para la obtención de beneficios. Las formas simbólicas que componen la cultura de un grupo y que le permiten organizar su existencia también pueden ser vistas como bienes, recursos o servicios de los que disponen los sujetos. Con el término capital cultural en sociología se suele designar de manera abreviada el volumen y el tipo de recursos simbólicos con que cuentan las personas y que pueden incluir conocimientos, habilidades y competencias tanto como objetos.

    Investigaciones recientes han destacado la creciente importancia de distintas formas de capital cultural: técnico, emocional o erótico, nacional y subcultural.

  2. La cultura como práctica: la participación cultural

    Cuando en la actualidad hablamos de prácticas culturales nos referimos a un tipo específico y más restringido de actividades, aquellas que están orientadas a la creación, producción, fabricación, distribución, gestión y consumo de bienes culturales.

    Dado que las sociedades humanas tienen la capacidad de acumular las formas simbólicas generadas por los seres y grupos humanos, la cultura de la sociedad aparece como una caja de herramientas de extensión infinita a la que los seres humanos acuden tanto para depositar sus creaciones como para seleccionar aquello que más les interesa. Este proceso de producción, intercambio y consumo es lo que denominamos participación cultural.

  3. La cultura como un campo

    La sociología contribuye a concebir la cultura también como un campo específico de la acción social.

    Un campo es una esfera de la vida social que ha ido cobrando autonomía a través de la historia en torno a relaciones sociales, intereses y recursos propios, diferentes de los otros campos. Cada campo es un espacio donde los actores sociales ponen en juego sus recursos siguiendo determinadas reglas y luchan o compiten por ellos.

    La cultura se caracteriza porque los actores producen fundamentalmente bienes simbólicos de muy diversos tipos, se comportan de acuerdo con determinadas reglas, compiten por la definición legítima de los conocimientos y se organiza un mercado particular que a veces, para abreviar, recibe el nombre de industria cultural.

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