Sócrates vs. Sofistas: Un recorrido por la filosofía griega

Otras lenguas extranjeras4,21 KB

El giro antropológico en la filosofía griega

De la *physis* a la *polis*

Tras el período cosmológico de la Filosofía Presocrática, comienza el período antropológico de la Filosofía Griega. El objeto de la reflexión filosófica pasa al ámbito humano: las instituciones sociales y políticas, las costumbres, los valores. La atención de la Filosofía pasa de la physis (naturaleza) a la polis (ciudad), entendiendo por polis no solo la entidad física, la ciudad-estado, sino también al ciudadano. Se concibe al ser humano como ser político, y la política será el arte y la reflexión que tendrá por objeto la vida del ser humano en la polis; fuera de ella, el ser humano no es tal, sino una bestia o un dios.

Dos causas explican este giro antropológico:

  • El fracaso de la Filosofía Presocrática de la naturaleza.
  • Los cambios políticos y sociales.

El auge de los sofistas

En Atenas, el predominio de la aristocracia fue sustituido por un régimen democrático en el que el ciudadano libre podía hacer oír su voz en el ágora y en la Asamblea. Los protagonistas de este cambio son los denominados sofistas.

Los sofistas eran maestros itinerantes que iban de ciudad en ciudad, reuniendo un valioso caudal de noticias y experiencias que transmitían. Cobraban por sus enseñanzas, lo que les convierte en los primeros profesionales de la enseñanza (para Sócrates y Platón eran "mercenarios del saber"). El objetivo de su enseñanza consistía en capacitar, especialmente a los jóvenes, para la vida política. Las habilidades que enseñaban comprendían la elocuencia, la retórica, la gramática… los saberes necesarios para la vida pública.

Fue precisamente por esta orientación hacia el éxito público y no a la búsqueda de la verdad por lo que el término "sofista" adquirió progresivamente una connotación negativa, ligándose al término "sofisma", argumento aparentemente o engañosamente válido.

Todos estos autores comparten la idea del convencionalismo y el relativismo en el orden político y moral. Los sofistas se centran en el *nomos*, la ley establecida por el ser humano. El *nomos* es resultado de convenciones humanas que, como tales, no tienen una obligatoriedad absoluta, frente al carácter necesario de la *physis*.

Sócrates: el contrapunto

Sócrates se diferencia radicalmente de los sofistas y rechaza las consecuencias de su análisis. Su vida y su figura están envueltas en la escasez e incertidumbre de datos. Formó un grupo de discípulos y amigos, entre los cuales destacan Platón y Jenofonte. El Sócrates de Platón se convirtió en el paradigma del filósofo, en el personaje moral por excelencia. Es protagonista de los diálogos platónicos.

En un primer momento se le consideró un sofista, pero Sócrates no cobraba por sus enseñanzas. La diferencia fundamental reside en su universalismo moral frente a las posiciones absolutamente relativistas y escépticas de los sofistas. Para estos, no puede encontrarse la verdad y por eso desarrollaban técnicas de retórica. Sócrates defiende un universalismo moral; está convencido de que puede encontrarse la verdad, puede hablarse de la virtud, de la justicia… porque existen leyes y valores estables que se pueden descubrir. El método de descubrimiento es el que conocemos como la dialéctica socrática, un diálogo en el que podemos establecer dos momentos:

  1. Ironía: parte del diálogo en la que el filósofo conduce a su interlocutor a contradicciones lógicas y al reconocimiento de su ignorancia ("solo sé que no sé nada").
  2. Mayéutica: el arte de ayudar al interlocutor a buscar por sí mismo la verdad, que se esconde en su interior ("conócete a ti mismo").

La ética socrática

Otra parte importante del pensamiento de Sócrates es su ética, en la que defiende un intelectualismo moral según el cual la razón es la fuente y fundamento de la ética: el conocimiento conduce al bien, el mal es consecuencia de la ignorancia.

Descargar

PDF Word HTML