Tema 6: La Guerra Colonial y la Crisis del 98 en España
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La guerra colonial y la crisis del 98
A principios del siglo XIX, España había perdido la mayoría de sus posesiones por las difíciles circunstancias históricas (invasión francesa y guerra de independencia). La guerra entre España y EE. UU. en 1898 y la derrota de nuestro país, el llamado Desastre del 98, supuso una crisis política y moral.
1. España marginada del imperialismo colonialista entre 1870 y 1920
Tras el primer colonialismo, en esta nueva fase de imperialismo comercial dominada ya por la Segunda Revolución Industrial, nuestro país quedó marginado por las nuevas grandes potencias: Gran Bretaña, Francia y Alemania. Frente a ellas, España presentaba unos recursos militares y económicos demasiado débiles para conseguir nuevos mercados coloniales y para defender los restos de su imperio ultramarino. España apenas pudo proyectar sus anhelos colonialistas en África, creando allí un pequeño protectorado marroquí, que le costó más de lo que dio.
El imperio colonial español
En la segunda mitad del siglo XIX comienza el proceso de separación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas respecto a la metrópoli:
- La situación de Cuba y Puerto Rico: Estas colonias tenían una vida económica basada en la agricultura de exportación del azúcar de caña y el tabaco. Eran muy rentables para la economía española, ya que les aportaban continuos beneficios. Madrid les imponía fuertes leyes arancelarias. El esquema clásico de explotación colonial se mantenía gracias a la administración y a las tropas españolas.
- En Filipinas la población española era escasa y los capitales invertidos no eran importantes. La colonización en Filipinas no había creado un proceso de aculturación y mestizaje profundos.
Causas de la insurrección
La guerra de Cuba se debió a:
- La maduración del movimiento independentista indígena bajo el liderazgo de Antonio Maceo y José Martí.
- Los errores cometidos por España, sobre todo a partir de 1868. El origen del conflicto surge cuando se produce en tierras cubanas una sublevación de carácter independentista. La lucha contra la autoridad española comienza con el Grito de Yara y termina en 1878 con la Paz de Zanjón.
- El apoyo norteamericano a los insurgentes, que se sumó al malestar acumulado. La política estadounidense era partidaria de la independencia cubana, ya que para ellos suponía el abandono de los europeos de su última colonia.
Desarrollo y desenlace del conflicto: la intervención de EE. UU.
La guerra cubana experimentó varios vaivenes. Al principio, el gobierno liberal intentó una política de mediación enviando a Martínez Campos a la isla, pero cuando esta fracasó frente a la insurrección tuvo que regresar a España. El nuevo gobierno de Cánovas envió al general Weyler, que recuperó todo el territorio y envió a los insurrectos a las montañas. Los guerrilleros cubanos recibían armamento y suministros de EE. UU. Las bajas fueron aumentando debido a las enfermedades.
Después del asesinato de Cánovas del Castillo en agosto de 1897, Sagasta, que formó el nuevo gobierno, intentó un nuevo proyecto de autonomía más amplio que los anteriores, con sus características principales: gobierno propio, cámara de representantes y los mismos derechos que los peninsulares. Envió al general Blanco en sustitución de Weyler y poco después puso en marcha el nuevo régimen. Fue en ese momento cuando EE. UU. decidió intervenir.
La opinión pública de EE. UU. presionaba a favor de la guerra. El estallido de esta se debió a la explosión del acorazado estadounidense Maine, anclado en la bahía de La Habana, que provocó 254 muertes. EE. UU. atribuyó toda la responsabilidad a España, a quien correspondía garantizar la seguridad en el puerto.