La Teoría de las Ideas y el Dualismo Epistemológico en Platón
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La Teoría de las Ideas y el Símil de la Línea
En el símil de la línea, Platón explica la teoría de las ideas y los grados de conocimiento, distinguiendo entre el mundo sensible y el mundo inteligible, siendo este último el nivel superior de la realidad.
El Mundo Inteligible
Al mundo inteligible pertenecen no solo las ideas, sino también los objetos o entes matemáticos, que son perfectos e inmutables. Por ello, en el mundo inteligible hallamos dos tipos de realidades:
- Realidades superiores: Las ideas.
- Realidades inferiores: Los objetos matemáticos.
Además, en la cima de las ideas se halla la Idea Suprema del Bien, de la cual participan todas las restantes ideas.
El Mundo Sensible y el Devenir
El mundo sensible es el mundo del devenir y de la multiplicidad; es el ámbito de lo que cambia, lo que nace, muere y es impermanente. Este mundo está en continuo proceso de cambio, lo que significa que las cosas están dejando de ser algo para empezar a ser otra cosa que aún no son.
Por eso, Platón considera el devenir como una forma de realidad intermedia entre el ser y la nada absoluta; una forma de realidad menos consciente e inestable que la realidad inteligible. Las ideas son la causa del ser y de la existencia de las cosas sensibles, siendo el modelo perfecto que estas imitan de manera imperfecta.
Dualismo Epistemológico
Platón defiende un dualismo epistemológico, dividiendo el conocimiento en dos niveles:
1. La Episteme
Es el nivel superior del conocimiento, el saber que se acerca a la realidad inteligible. Para Platón, es el auténtico saber acerca de lo real; y como para él lo auténticamente real es lo inteligible, nunca recae sobre la realidad visible o sensible.
2. La Doxa
Es un grado de saber inferior, el conocimiento acerca de la realidad sensible y material. Es un saber oscuro, poco fiable y cambiante, cuya fuente son los sentidos. Platón considera que de las cambiantes cosas del mundo sensible jamás puede obtenerse conocimiento en sentido estricto, tan solo simples opiniones.
Platón estaría de acuerdo con los sofistas en que toda opinión es un saber relativo. Pero, a diferencia de ellos, para quienes todo saber es siempre opinión, él distingue claramente entre opinión y conocimiento. Si usamos los sentidos para indagar sobre la realidad sensible y cambiante, solo obtendremos opinión; pero si usamos la inteligencia para investigar sobre la realidad inteligible e inmutable, alcanzaremos el conocimiento. La opinión no deja de ser, para Platón, una cierta clase de saber, aunque oscuro y de nivel inferior al conocimiento científico.