- Tienen materiales muy sueltos (arenosos y pedregosos), situados a veces en pendientes.
- Se localizan en buena parte de las cuencas fluviales del interior y en las depresiones, así como en zonas de la costa valenciana.
| - Tierra parda meridional: Ácida, pobre en humus, estructura suelta erosionable muy degradada por el ser humano. Se dedica a dehesas de encina y alcornoques o pastizales pobres. Si se encala y abona se pueden sembrar cereales. Se localiza en zonas del viejo zócalo paleozoico, al oeste peninsular: suroeste de Castilla y León, Extremadura, Toledo y Ciudad Real, norte de Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén. Zonas puntuales de Cataluña, Granada, Almería.
- Suelos pardos calizos: Erosionados, pobres en humus, dedicados a la vid y al olivo (superficiales) o a los cereales y leguminosas (un poco más profundos). Si se riegan pueden producir huertas. Se dan en buena parte de la vertiente mediterránea y Baleares.
- Rendzinas: Similares a los suelos pardos calizos, aunque más jóvenes, y ocupan las depresiones fluviales. Se cultiva cereal.
- Suelo rojo mediterráneo: Rico en nutrientes, apto para cualquier cultivo. Se da en zonas puntuales de la Submeseta sur occidental, en zonas de Andalucía, Albacete, Murcia y Alicante.
- Terra rossa: Horizonte orgánico directamente sobre la roca madre, que dificulta la mecanización. Zona de matorral y dehesas, a veces con olivos y almendros. Se da en zonas del este y sureste peninsular.
- Serosem o gris subdesértico: Seco, rico en caliza y pobre en humus. Escaso aprovechamiento si no se riega, aunque en este caso tiende a salinizarse. Se da en el valle medio del Ebro, sureste peninsular y Canarias.
- Aluviales: En las orillas de los ríos, aptos para cultivos de huerta. Pueden ser encharcados y pobres, arenosos (permeables y pobres) o salinos (albuferas, marismas), aptos solo para determinados cultivos.
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