Transformaciones Económicas de España: Intervencionismo Estatal y Evolución del Siglo XX

Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 4,3 KB

El Intervencionismo del Estado

Otra de las características de la economía española fue la restricción de la competencia entre empresas y la constante intervención del Estado en la economía. Las empresas establecían acuerdos para fijar precios. Esto conllevó, en España, unos precios de venta más altos que los de otros países. La industria siderúrgica fue uno de los sectores donde se hizo evidente la restricción de la competencia. El caso de la empresa Altos Hornos de Vizcaya, que prácticamente llegó a monopolizar la producción siderúrgica española.

Manifestaciones del Intervencionismo Estatal

El intervencionismo del Estado se manifestó en dos direcciones:

  • La concesión de ayudas (exenciones fiscales, subsidios, etc.) para estimular la inversión privada.
  • El aumento del proteccionismo para evitar la competencia exterior.

Estas medidas protectoras afectaron negativamente la economía española, ya que ayudaron a mantener una industria con una productividad baja y poco competitiva con el exterior. También tuvieron efectos positivos: fomentaron el avance tecnológico, ayudaron a la articulación del mercado interior y promovieron la aparición de nuevos sectores industriales.

El Fomento de las Infraestructuras

El Estado impulsó mejoras significativas en las infraestructuras:

  • Mejora de los caminos y de las carreteras: Los kilómetros de carreteras del Estado se duplicaron, y aparecieron los primeros tramos asfaltados.
  • Ferrocarriles: Iniciaron la electrificación.
  • Red Telegráfica: Aumentó y mejoró sensiblemente la calidad de las transmisiones.
  • Teléfono: También creció su red.

Las intervenciones del Estado para estimular la expansión de la economía hicieron aumentar el gasto público, lo que provocó el agravamiento del déficit crónico de la Hacienda española.

La Evolución de la Economía

La Recuperación Económica

El siglo XX se inició con las consecuencias del desastre de 1898, que puso fin al imperio español. Pero los efectos fueron menores de lo esperado. La desaparición de los mercados coloniales perjudicó las exportaciones y encareció los bienes importados de las antiguas colonias. Sin embargo, la crisis se superó rápidamente y los primeros años del siglo hubo una baja inflación, una reducción de la deuda pública y la repatriación de muchos capitales que estimularon la creación de nuevos bancos y empresas. A largo plazo, la crisis fue favorable para la economía, ya que obligó a una cierta renovación de la estructura productiva, que estimuló el crecimiento de la producción industrial y el cambio energético (electricidad).

La Coyuntura de la Primera Guerra Mundial

La neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) generó una importante expansión económica, ya que España se convirtió en suministradora de productos industriales y agrarios. El incremento de la demanda exterior estimuló el crecimiento de la producción, lo que benefició a la siderúrgica vasca, la minería asturiana y las industrias textiles y metalúrgicas catalanas. Por primera vez, la balanza de pagos española dio un saldo positivo.

Consecuencias Sociales y Crisis Postguerra

Las clases populares conocieron un empeoramiento del nivel de vida a causa de que el coste de la vida subió, lo que provocó huelgas y reivindicaciones obreras. El fin de la guerra y de la demanda de los países beligerantes acabó con la euforia económica y desencadenó una fuerte crisis (1920-1923). Muchas empresas tuvieron que cerrar, las clases obreras tuvieron que hacer frente al aumento de la desocupación y el descontento social se expresó en huelgas largas.

Los Efectos de la Crisis de 1929

En 1929 se inició una depresión económica mundial como consecuencia del crack de la Bolsa de Nueva York por el desplome del valor de las acciones. La influencia de la Gran Depresión se dejó sentir en los sectores económicos más dinámicos, que orientaban buena parte de su producción al comercio exterior.

La crisis internacional repercutió de manera relativa en España, generando una depreciación de la peseta.