Vocabulario Esencial en Inglés y Comprensión Lectora: El Agente Secreto

Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Inglés

Escrito el en español con un tamaño de 4,74 KB

Glosario de Vocabulario en Inglés

A continuación se presenta la lista corregida de términos en inglés con sus correspondientes definiciones en dicho idioma:

  • Proof: Information that shows that something is really true.
  • Trust: To believe that someone is honest and good.
  • Else: More or extra.
  • Private: For one person or for very few people to know.
  • Label: A piece of paper or cloth that you fix to something to give information about it.
  • Customs: A special office that checks people and luggage coming into or leaving a country.
  • Unsigned: With no name written on it.
  • Home Secretary: A very important politician; the head of the police in England.
  • Parliament: The group of politicians that make and change the laws of a country.
  • Detail: One fact or piece of information.
  • Attack: A fight or strong disagreement with someone.
  • Cab: A kind of car pulled by a horse.
  • Charity: Money, food, or help given to poor people for little or no money.
  • Glad: Happy.
  • Depend on: To need someone's help in order to live.
  • Box: The place on top of a cab where people can sit.
  • Whip: To hit with a special, long, thin stick.
  • Affection: A feeling of love.

Texto Narrativo: El Retrato del Profesor

El profesor había doblado por una calle a la izquierda y había caminado a lo largo de ella, con su cabeza llevada rígidamente erguida, en medio de una muchedumbre en la que casi cada individuo sobrepasaba su menguada estatura. Era vano fingirse a sí mismo que no estaba decepcionado. Pero eso era mero sentimiento; pensó que su estoicismo no podía ser perturbado por este ni por ningún otro fracaso.

La próxima vez, o la siguiente, se asestaría un golpe certero —algo verdaderamente aterrador—, un golpe apto para abrir la primera brecha en el frente imponente del gran edificio de conceptos y concepciones legales que abrigan la horrorosa injusticia de la sociedad. De origen humilde y con un aspecto realmente mezquino, al punto de interponerse en el camino de sus considerables capacidades naturales, su imaginación había sido encendida tempranamente por los relatos de rebelión de hombres que ascendieron desde las profundidades de la pobreza hasta posiciones de autoridad y afluencia.

Ambición, Moralidad y Conflicto

La extrema y casi ascética pureza de su pensamiento, combinada con una asombrosa ignorancia de las condiciones mundanas, había puesto ante él un objetivo de poder y prestigio que debía ser logrado sin el medio de las artes, los miramientos, el tacto o la riqueza, sino a fuerza del peso del mérito exclusivamente. Bajo esa perspectiva y opinión, se consideró con pleno derecho al éxito incontestado.

Su padre, un entusiasta delicado y sombrío, de frente inclinada, había sido un predicador itinerante y fervoroso de alguna secta cristiana oscura pero rígida: un hombre sumamente confiado en los privilegios de su honradez. En el hijo, individualista por temperamento, una vez que la ciencia de las aulas hubo sustituido a fondo la fe de los conventículos, esta actitud moral se tradujo en un puritanismo frenético de ambición. Él lo cuidó como algo secularmente sagrado. Ver esto frustrado abrió sus ojos a la verdadera naturaleza del mundo, cuya moralidad juzgaba artificial, corrupta y blasfema.

El camino de aun las revoluciones más justificables está sembrado por impulsos personales disfrazados de credo. La indignación del profesor encontró en sí mismo una causa final que lo absolvió del pecado de volverse hacia la destrucción como agente de su ambición. Destruir la fe pública en la legalidad era la fórmula imperfecta de su fanatismo pedante; pero la convicción subconsciente de que el marco de un orden social eficazmente establecido no puede ser roto por ninguna forma de violencia colectiva o individual era exacta y correcta.

Él era un agente moral; esa idea se había instalado firmemente en su mente. Al ejercer su papel con un desafío despiadado, procuraba para sí las apariencias de poder y el prestigio personal, algo indispensable para mitigar su amargura vengativa. Esto pacificaba su malestar; y, a su propio modo, los más ardientes revolucionarios tal vez no hacen más, pues no buscan la paz común con el resto de la humanidad: la paz de la vanidad calmada, de los apetitos satisfechos o, quizás, de una conciencia apaciguada. Perdido en la muchedumbre...