Unificación Italiana (1815-1849): Etapas, Protagonistas y Consecuencias
Contexto Posterior al Congreso de Viena (1815)
Tras el Congreso de Viena en 1815, el norte y el centro de la península itálica quedaron bajo una fuerte influencia austriaca. Milán y Venecia se integraron al Imperio Austriaco, mientras que los ducados de Módena, Parma y Toscana fueron gobernados por príncipes austriacos. Solo el Reino de Piamonte-Cerdeña, con capital en Turín, y los Estados Pontificios, cuya capital era Roma, permanecían independientes. A pesar de la fragmentación política, todos estos territorios compartían la lengua italiana y la proximidad geográfica. Sin embargo, existían notables diferencias entre el norte de la península, más industrializado, y el sur, agrario y menos desarrollado.