Autoras en la literatura catalana: de la postguerra a la actualidad

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Durante siglos, pese a las dificultades conocidas para acceder a la cultura académica, la consideración de la mujer escritora en las antologías y en los estudios de historia de la literatura ha sido, en el mejor de los casos, testimonial. Solo investigaciones recientes han podido referenciar más de un centenar entre los siglos XVI y XVIII, si bien se trata mayoritariamente de autoras de obra circunstancial o espiritual1.

A caballo entre los siglos XIX y XX contamos con autoras relevantes en narrativa: Caterina Albert, bajo el seudónimo de Víctor Català, Aurora Bertrana y, sobre todo, Mercè Rodoreda; y en poesía: Maria Antònia Salvà y Clementina Arderiu, pero no en el género ensayístico2.

La postergación durante la dictadura

Esta situación de postergación e invisibilidad se prolongó durante el siglo XX a causa de la dictadura franquista, pero a lo largo de los años 60 voces destacables lograron ocupar un lugar en la luz pública. Por ejemplo, M. Aurèlia Capmany publicó novela (Un lloc entre els morts, 1968), teatro (Preguntes i respostes sobre la vida i la mort de Francesc Layret, 1972) y ensayo de temática feminista y reivindicación política (Pedra de toc, 1970). La valenciana Carmelina Sànchez-Cutillas se inició en los 60 publicando poesía (Un món rebel, Conjugació en primera persona) y entre sus novelas destacó Matèria de Bretanya (Premio Andròmina 1975).

La Generación de los 70

En el tránsito de la dictadura a la democracia se manifiesta en la literatura la Generació dels 70, dentro de la cual encontramos autoras como Maria Mercè Marçal, poeta muy personal que renueva el tratamiento de temas a menudo tabú, como el amor lésbico, el embarazo o la maternidad (Cau de llunes, 1976), y narradoras como Maria Antònia Oliver, Montserrat Roig (El temps de les cireres, 1977) o Carme Riera (Te deix, amor, la mar com a penyora, 1975; Dins el darrer blau, 1994), que exploran nuevas modalidades narrativas.

En palabras de Carles Cortés3, estas narradoras, que seguirán en activo durante la década siguiente junto a otras como Isabel-Clara Simó (Júlia, 1983), intentarán «superar el realismo, con una pretendida intensificación de las capacidades expresivas del lenguaje que, en algunas contadas ocasiones, les conducirá a la transgresión formal y de contenido de los relatos».

Teatro y ensayo contemporáneos

La autora teatral más relevante de los últimos 20 años es Lluïsa Cunillé. Sus obras inquietantes, con personajes anónimos que se relacionan mediante enfrentamientos tácticos (Apocalipsi, 1998) y que tienden a la eliminación de todo lo que no es texto y a la dosificación de la información, se enmarcan según la crítica en una «poética de la sustracción».

En el campo del ensayo, además de la ya citada M. Aurèlia Capmany, ha sido recogida en diversos volúmenes la obra periodística y en parte autobiográfica de Montserrat Roig: Un pensament de sal i un pessic de pebre (1993) y Digues que m'estimes encara que siga mentida (2001). Finalmente, y aunque escritos entre los años 30 y 50, merece gran atención el volumen póstumo de escritos íntimos Confessions i quaderns íntims (1997) de la poeta Rosa Leveroni, un ejemplo poco habitual de esta escritura en su tiempo.

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