Conceptos Fundamentales de la Acción Moral y la Responsabilidad Ética

Enviado por juanrubenico y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 2,95 KB

Hábito: Es una disposición permanente que facilita a la persona a actuar de un modo determinado, y que se adquiere mediante la repetición de un acto.

Virtud: Es aquel hábito que facilita la elección de un auténtico valor.

Vicio: Es aquel hábito que conduce a un valor aparente o a un antivalor.

Objeto: Es el tema, materia o asunto de la acción desde el punto de vista moral.

Intención: Elemento constituyente de la acción humana donde el sujeto inclina su voluntad hacia un objetivo.

Circunstancia: Es el elemento concreto que acompaña o rodea a la acción.

Acción Moral y Responsabilidad

En la relación entre responsabilidad y moralidad hay que atender a tres cuestiones:

  1. Aspectos que intervienen en el juicio moral:
    • Objeto: Este elemento es decisivo para determinar la moralidad de una acción. El objeto de las acciones humanas es lo que las hace susceptibles de valoración moral.
    • Intención o fin que ha tenido el agente al realizar la acción: Los actos moralmente buenos han de ir unidos a un buen objeto y una buena intención. Una mala intención afecta de forma fundamental a la moralidad de un acto. De todas formas, una persona, aunque tenga la mejor intención, puede actuar mal.
    • Circunstancias: Pueden disminuir o aumentar la gravedad de un hecho; pueden aumentar o disminuir el mérito de una acción. Sin embargo, no modifican sustancialmente el juicio moral.
  2. Fines y medios: Al actuar, la persona organiza unos medios para lograr el fin que busca. Estos tienen una moralidad propia, que puede modificarse levemente por el fin, pero que no puede sustituirse por una buena intención. Es importante no confundir los fines de la acción con sus consecuencias. Las consecuencias suceden temporalmente después de haber actuado, mientras que los fines están en la persona que actúa antes de empezar.
  3. Alcance de la responsabilidad: Hay tres criterios a la hora de valorar la responsabilidad:
    1. Hay que atender al objeto y a la intención.
    2. Hay consecuencias que son previsibles y que deben ser tenidas en cuenta. La responsabilidad, de una acción o de una omisión, aumenta por las consecuencias. Siempre se deben considerar las consecuencias del acto. Hay que tener en cuenta también las acciones que son consecuencia de un acto voluntario y que, aunque no hayan sido queridas directamente, sí deberían haberse previsto. Indirectamente se buscaba y se tiene responsabilidad por ello.
    3. Hay consecuencias, en cambio, que son imprevisibles. Han de calibrarse razonablemente, es decir, según un margen de expectativas fundadas. Hacerse responsable de todas las consecuencias de una actuación no es humanamente posible y hace la acción inviable.