Conciencia moral: funciones, dilemas y responsabilidad ética

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1.3. La conciencia moral: «Conciencia»

Conciencia

En general, significa «capacidad de percatarse de algo». La conciencia moral, en concreto, es la capacidad de percatarse de que unas formas de vida, valores o principios son más humanizadores, moralmente mejores que otros; es, pues, en primer lugar, la capacidad de captar los principios por los que distinguimos entre lo moralmente bueno y lo moralmente malo.

Funciones de la conciencia moral

La conciencia cumple varias funciones esenciales en la vida moral. Entre ellas destacan:

  1. Captar principios morales: percibir y reconocer los criterios que permiten distinguir entre lo bueno y lo malo.
  2. Formular juicios prácticos: aplicar los principios generales a situaciones concretas para orientar la acción.
  3. Autocrítica y juzgamiento: evaluar las propias acciones y las ajenas, alabando o desaprobando y, en su caso, provocando remordimiento.

De los principios a los juicios concretos

Para tomar decisiones necesitamos pasar de los principios generales a los juicios concretos sobre una situación dada. La conciencia realiza también esta segunda función, la de formular juicios prácticos, teniendo en cuenta los principios generales y los datos de la situación. Por ejemplo, puedo tener conciencia de que no debemos mentir, pero también darme cuenta de que informar a algunas personas de que padecen una enfermedad incurable les va a producir un daño irreparable. En este caso, la conciencia, ponderando los datos concretos, trata de formular un juicio práctico que puede orientar la acción en el sentido de ocultar la verdad.

Aplicación práctica y consecuencias

La mejor forma de comprender lo que exige un principio moral es tratar de aplicarlo. En el ejemplo anterior acerca de la mentira, lo importante no es que me quede tranquilo por haber dicho la verdad, sino ser consciente de que la mentira rompe la relación con los demás y conmigo mismo: instrumentaliza a los otros y me instrumentaliza a mí.

Si, ante un enfermo irreversible, pienso que le daño menos no diciéndole la verdad de su muerte próxima, he comprendido que lo fundamental es no instrumentalizar a otros ni a mí mismo.

Autocrítica, responsabilidad y límites

Otra cosa es que, al actuar, sigamos el juicio de la conciencia o que lo desatendamos. En estos casos la conciencia cumple una tercera función, que es la función autocrítica: actúa como un juez que alaba unas acciones y desaprueba otras, castigándolas en este último caso con el remordimiento.

Si un ser carece de conciencia moral, como algunos animales o las personas disminuidas en sus facultades mentales, es absurdo recriminarle por alguna acción como si fuera responsable de ella. De la responsabilidad solo se puede hablar cuando nos referimos a seres libres y conscientes, que han tenido la cap