La conquista romana de Hispania y su proceso de romanización

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Resumen

El texto explica la conquista romana de la Península Ibérica, desde la Segunda Guerra Púnica hasta las Guerras Cántabras, y las tres fases militares que la componen. Después describe la romanización: la organización provincial y administrativa, la difusión del latín, el derecho y el cristianismo, las obras públicas, los cambios económicos y la crisis del Imperio a partir del siglo III.

Puntos clave

  • La conquista romana de Hispania duró desde el 218 a.C. hasta el 19 a.C., cuando terminó con la integración total del territorio en el Imperio.
  • La primera fase (218-197 a.C.) se enmarca en la Segunda Guerra Púnica contra Cartago y se inició tras la ocupación de Sagunto por Aníbal en el 219 a.C.
  • La segunda fase (197-29 a.C.) consistió en la conquista del interior peninsular, con fuerte resistencia de celtíberos y lusitanos.
  • Las Guerras Cántabras (29-19 a.C.) permitieron dominar el norte peninsular tras derrotar a cántabros y astures.
  • La romanización fue más intensa en el litoral levantino y en los valles del Ebro y del Guadalquivir que en el norte.
  • Hispania se organizó en provincias, conventus y civitates, y el latín, el derecho romano y, más tarde, el cristianismo se extendieron por el territorio.
  • Roma explotó los recursos mineros y agrícolas peninsulares, y desarrolló una red de calzadas y obras públicas.
  • Desde el siglo III el Imperio entró en crisis por causas económicas, políticas y militares.

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La conquista romana de Hispania

La conquista romana fue el proceso histórico de dominio y control militar del territorio de la Península Ibérica por parte de Roma (desde el año 218 a.C. hasta el 19 a.C.) que terminó con la total integración y asimilación del territorio hispánico en el Imperio romano. La conquista se realizó en varias etapas:

Etapas de la conquista

1ª fase (218-197 a.C.)

Se produjo en el contexto de la Segunda Guerra Púnica contra Cartago, como consecuencia de la ocupación de Sagunto, que fue conquistada por Aníbal en el año 219 a.C.. En esta etapa las tropas romanas derrotaron a los cartagineses y conquistaron toda la costa este y sur peninsular, el valle del Guadalquivir y parte del valle del Ebro.

2ª fase (197-29 a.C.)

Se produjo la conquista del interior de la Península, con la fuerte oposición de celtíberos y lusitanos, y tras la que la mayoría de la península quedó bajo control romano.

3ª fase (29-19 a.C.)

Las Guerras Cántabras permitieron a Roma el dominio del norte peninsular con la derrota de cántabros y astures. De esta forma, toda la Península Ibérica pasó a formar parte del Imperio romano.

La romanización de Hispania

El proceso de conquista de la Península Ibérica por parte de los romanos fue acompañado por la romanización de estos territorios, es decir, el proceso de integración de los pueblos prerromanos en los modelos económicos, sociales, político-administrativos, culturales y religiosos de Roma. La romanización fue un proceso impuesto por los conquistadores, pero también contó con el apoyo de las élites locales. Fue más intensa en el litoral levantino y en los valles del Ebro y del Guadalquivir que en los territorios del norte, donde pervivieron con fuerza las costumbres prerromanas.

Organización político-administrativa

La romanización implicó la organización político-administrativa del territorio, en un primer momento en dos provincias, la Citerior y la Ulterior. Desde el siglo I se amplió el número a tres: Tarraconense, Bética y Lusitania; y desde finales del siglo III, a cinco: Gallaecia, Lusitania, Tarraconense, Bética, Cataginense, para rematar en el siglo IV con la Baleárica y la Mauritania Tingitana, todas integradas en la Diócesis de Hispania. Al tiempo, las provincias se dividían en conventus jurídicos, unidades administrativas de carácter judicial, de recaudación de impuestos y de reclutamiento de tropas. Y, por último, los conventus se subdividían en civitates (ciudades).

Lengua y cultura

También contribuyó a la lengua y a la cultura; el latín se empleó como lengua de prestigio para la política, el derecho y la cultura... y poco a poco en la lengua oral. El derecho romano se extendió por toda la Península para regular la convivencia y las instituciones políticas. La dominación romana impuso asimismo las creencias religiosas propias del Imperio: primero, la religión politeísta, y, a partir del siglo III, el cristianismo, legalizado por Constantino con el Edicto de Milán, en el 313, y convertido en religión oficial del Imperio con Teodosio en el 380.

Obras públicas

Otro elemento de romanización fueron las obras públicas. Los romanos crearon una excelente red viaria basada en las calzadas que organizaban el territorio, facilitando su control militar y administrativo y el desarrollo del comercio. Las construcciones arquitectónicas urbanas como murallas, acueductos, puentes, arcos conmemorativos, templos, anfiteatros o teatros son buena muestra del legado constructivo romano.

Economía

La romanización también afectó a la economía: los romanos explotaron los recursos naturales de la Península, con la intensificación de cultivo de la tríada mediterránea; aportaron nuevas técnicas agrarias como el barbecho, el regadío o el arado; desarrollaron la artesanía y el comercio con el uso de una moneda común y la mejora de la navegación; y explotaron intensamente la minería en los ricos yacimientos peninsulares de plata, plomo, cobre, mercurio, oro y estaño.

Crisis del Imperio Romano

A partir del siglo III, Roma sufrió una profunda crisis, por causas económicas, por la escasez de la mano de obra esclava y las dificultades comerciales provocadas por las incursiones de los pueblos bárbaros que condujeron a la ruralización del Imperio; así como causas políticas y militares, por la inestabilidad del poder imperial y la incapacidad del ejército para controlar las incursiones de los bárbaros.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo comenzó y terminó la conquista romana de Hispania?

Según el texto, la conquista se extendió desde el año 218 a.C. hasta el 19 a.C., fecha en la que toda la Península Ibérica quedó integrada en el Imperio romano. Se realizó en tres fases sucesivas.

¿Qué fueron las Guerras Cántabras?

Fueron la última etapa de la conquista, entre el 29 y el 19 a.C., en la que Roma derrotó a cántabros y astures y consiguió el dominio del norte peninsular.

¿Qué se entiende por romanización?

Es el proceso de integración de los pueblos prerromanos en los modelos económicos, sociales, político-administrativos, culturales y religiosos de Roma. Fue impuesto por los conquistadores, pero contó con el apoyo de las élites locales.

¿Cómo se organizó administrativamente Hispania?

Inicialmente se dividió en dos provincias, Citerior y Ulterior. Después el número aumentó hasta tres en el siglo I y hasta cinco a finales del siglo III, y las provincias se subdividían en conventus y civitates.

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1. ¿Qué hecho desencadenó la primera fase de la conquista romana de Hispania?
2. ¿Qué pueblos se opusieron con más fuerza a la conquista del interior peninsular?
3. ¿En qué zonas fue más intensa la romanización según el texto?
4. ¿Qué emperador convirtió el cristianismo en religión oficial del Imperio?
5. ¿Cuál era la unidad administrativa de carácter judicial, recaudación y reclutamiento dentro de las provincias?
6. ¿Qué recursos mineros explotaron intensamente los romanos en la Península?
7. ¿Desde qué siglo entró el Imperio romano en una profunda crisis?

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