Constitución de 1812: origen, contenido y legado de La Pepa

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La Constitución de 1812: contexto histórico y legado

La Constitución de 1812 se aprobó durante la Guerra de la Independencia española (1808-1813), en un contexto de crisis de la monarquía y de enfrentamiento entre el absolutismo y el liberalismo.

La crisis de la monarquía y la invasión francesa

La crisis comenzó con la caída de Godoy y de Carlos IV y la llegada al trono de Fernando VII. Napoleón aprovechó esta situación para atraer a la familia real española a Bayona, entre abril y mayo de 1808, donde consiguió las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII. Después, entregó la Corona española a su hermano José I.

Este hecho provocó el rechazo de gran parte del pueblo español y el inicio de la Guerra de la Independencia, tras el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, que fue secundado por el resto del país.

La influencia de las ideas liberales

La invasión francesa provocó una grave crisis política y económica, pero también favoreció la llegada de las ideas liberales procedentes de la Revolución francesa de 1789, basadas en la libertad, la igualdad y la fraternidad. Estas ideas impulsaron el deseo de acabar con el Antiguo Régimen y con la monarquía absoluta.

Las juntas y la Junta Suprema Central

Como José I no fue reconocido por la mayoría de los españoles y Fernando VII estaba ausente, se produjo un vacío de poder. Para solucionarlo, surgieron juntas locales por todo el país, que asumieron el poder y organizaron la resistencia contra los franceses. Estas juntas dieron lugar a las juntas provinciales y, posteriormente, a la Junta Suprema Central, constituida en septiembre de 1808. Sus objetivos eran dirigir la guerra y organizar el país para acabar con las instituciones del Antiguo Régimen y la monarquía absoluta.

Debido al avance del ejército francés, que dominaba gran parte de España entre 1809 y 1810, la Junta Suprema Central tuvo que trasladarse a Cádiz. A comienzos de 1810 se autodisolvió, entregó sus poderes a un Consejo de Regencia y convocó las Cortes de Cádiz.

Las Cortes de Cádiz

Las Cortes se reunieron en septiembre de 1810 como una asamblea constituyente y revolucionaria, en la que se consideraba que residía la soberanía nacional. Aunque inicialmente se había pensado convocarlas siguiendo el sistema tradicional del Antiguo Régimen, dividido en estamentos (nobleza, clero y representantes de las ciudades),

La aprobación de La Pepa

Finalmente, después de seis meses de debates, el 19 de marzo de 1812 se aprobó la Constitución, conocida popularmente como «La Pepa», porque ese día se celebraba San José. Fue la primera Constitución de la historia de España y reflejaba los ideales liberales de la época.

Contenido de la Constitución

La Constitución pretendía poner fin al Antiguo Régimen e implantar una monarquía constitucional basada en la soberanía nacional y la división de poderes. El poder legislativo correspondía a las Cortes junto con el rey, el ejecutivo al rey y el judicial a los tribunales. Además, limitaba el poder del monarca, establecía la igualdad ante la ley y reconocía derechos como la libertad de imprenta, aunque mantenía la religión católica como única religión permitida.

Vigencia y derogación

Sin embargo, la Constitución apenas pudo aplicarse debido a la guerra y tuvo una vigencia muy corta. En mayo de 1814, cuando Fernando VII regresó al poder, la derogó y restauró el absolutismo. Volvió a estar en vigor durante el Trienio Liberal (1820-1823) y, durante unas semanas, en 1836, hasta que fue sustituida por la Constitución de 1837.

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