Corrientes Filosóficas del Siglo XIX: Idealismo, Vitalismo, Positivismo, Liberalismo y Marxismo

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El siglo XIX en Europa, en términos de transformaciones sociales y filosóficas, se extiende desde la Revolución parisina de 1830 hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1919. A finales del siglo XVIII, la aplicación de la ciencia a la producción de máquinas desencadenó la Revolución Industrial. Este fenómeno permitió, por primera vez, que los seres humanos produjeran bienes y servicios de forma constante, rápida y sin el esfuerzo requerido hasta entonces.

El desarrollo industrial fue impulsado por la burguesía, que explotaba a los trabajadores. Estos últimos recibían a cambio de su trabajo salarios que les permitían vivir en malas condiciones. Esto condujo al enriquecimiento de la clase burguesa y a la formación de dos clases sociales antagónicas: capitalistas y proletarios. Durante este siglo, el continente europeo experimentó numerosos conflictos, luchas y guerras, en los que los burgueses defendían sus intereses y privilegios económicos, mientras que los trabajadores luchaban por sus derechos laborales, económicos y sociales.

Principales Corrientes Filosóficas del Siglo XIX

En este siglo surgieron varias corrientes filosóficas que intentaron comprender y dar respuesta a los cambios sociales y a la nueva realidad:

Idealismo

El idealismo, representado principalmente por Hegel, dominó el panorama filosófico de principios del siglo XIX. Hegel pretendía construir una filosofía que explicara toda la realidad, tanto la naturaleza como el ser humano. Para él, lo único que existía era el pensamiento, la idea, el Absoluto. La realidad material no era sino una manifestación en la que el Absoluto se expresaba. Su premisa fundamental es que "no hay más realidad que la idea de realidad".

Vitalismos e Historicismos

Los vitalismos e historicismos surgieron a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Filósofos como Nietzsche y Ortega y Gasset defendían que la vida y la historia debían ser las categorías fundamentales sobre las que centrar la reflexión filosófica. La vida es la realidad básica.

Positivismo

El positivismo, liderado por Auguste Comte, surgió como reacción al idealismo alemán. Mientras que el idealismo explicaba la naturaleza y el ser humano desde una perspectiva teórica, el positivismo se centraba en los hechos observables y sus relaciones mutuas. Comte, con el fin de conseguir el orden social, trató de organizar las ciencias experimentales y crear una nueva ciencia, la sociología, cuyo objetivo fuera el estudio de los fenómenos sociales y las leyes que los rigen. "Lo único válido son los hechos y sus relaciones mutuas".

Liberalismo

El liberalismo, defendido por el utilitarista John Stuart Mill e influenciado por el liberalismo económico, sostenía que el Estado debía intervenir lo menos posible en la vida de los ciudadanos. Se argumentaba que la libertad individual y la iniciativa privada eran los mejores caminos para alcanzar el bien común y el bienestar individual y colectivo. Políticamente, esto se traducía en la defensa de una constitución democrática representativa, en la que el pueblo eligiera a sus representantes para buscar el bien social.

Marxismo

El marxismo, fundado por Karl Marx, surgió como respuesta a las condiciones infrahumanas en las que vivían los proletarios como consecuencia de la Revolución Industrial. Marx consideraba que sin unas condiciones económicas, sociales y culturales dignas, hablar de libertad no tenía sentido. Propuso una transformación radical de la sociedad, en la que el Estado debía garantizar unas condiciones de vida dignas para todos. "La historia de la producción social explica la historia de las instituciones y de la cultura".