La Crítica de Hume a la Metafísica: Sustancia, Identidad y Escepticismo
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Hume: La Crítica a la Metafísica
Podemos pasar de una impresión a otra, pero no de una impresión a algo de lo cual no ha habido nunca impresión.
1. Crítica a la idea de sustancia: Las tres sustancias
1.1. La sustancia material: El problema de la existencia del mundo
Dentro de estas ideas está la de sustancia material (res extensa), a la que concebimos como un soporte en el que se apoyan una multiplicidad de cualidades. Dado que lo único que captamos por las impresiones son tales cualidades, no podemos saber si tal idea compuesta, la sustancia material, responde a algo real. Podría decirse que el mundo exterior, es decir, la realidad extramental, es la causa de nuestras impresiones; sin embargo, esta inferencia causal no es válida, ya que no va de una impresión a otra, sino de las impresiones a algo más allá de ellas.
1.2. La sustancia divina: El problema de la existencia de Dios (res infinita)
Sobre la base de un empirismo radical, y suprimido el principio de causalidad, las diversas demostraciones de la existencia de Dios quedan invalidadas: de Dios no tenemos experiencia directa; al estar más allá de nuestras impresiones, no podemos remontarnos a él a través de supuestos efectos.
1.3. La sustancia psíquica: El problema de la identidad personal (res cogitans)
Consideraremos el yo personal como realidad, como sustancia distinta de nuestras ideas e impresiones. A Hume no le sirve aplicar este problema a su crítica a la idea de causa, ya que la existencia del yo no fue considerada por Descartes como resultado de una inferencia causal, sino como resultado de una intuición inmediata.
2. Fenomenismo y escepticismo
Los principios empiristas de la filosofía de Hume llevan a este, en último término, al fenomenismo y al escepticismo. En efecto:
- Las impresiones aisladas son datos primitivos a los cuales no cabe buscar justificación alguna; son elementos últimos que constituyen el punto de partida absoluto.
- Las percepciones aparecen asociadas entre sí, sin que sea posible descubrir conexiones reales necesarias entre ellas, sino solamente su sucesión o contigüidad.
- No es posible encontrar un fundamento real de la conexión de las percepciones, un principio de unidad de las mismas que sea distinto de ellas.
La principal dificultad con la que se encuentra Hume cuando trata de imaginar un mundo de objetos que existan independientemente de nuestras impresiones directas, es que nos vemos encerrados en un universo mental de percepciones, sin poder acceder al mundo real y objetivo de las cosas mismas.