Hume: asociación de ideas, tipos de conocimiento y crítica a la causalidad
Resumen
El texto explica la teoría de Hume sobre cómo la mente combina ideas simples en complejas mediante las leyes de la asociación: semejanza, contigüidad y causalidad. Distingue las verdades de relaciones de ideas (lógica y matemáticas), necesarias, de las cuestiones de hecho, contingentes. Finalmente, presenta su crítica al principio de causalidad como conexión necesaria, basada en la costumbre y no en la experiencia.
Puntos clave
- Las ideas simples derivan de impresiones; las complejas nacen de la actividad de la mente o imaginación.
- Las leyes de la asociación son la semejanza, la contigüidad y la causalidad.
- Las ciencias formales tratan relaciones de ideas: verdades necesarias, universales y a priori, basadas en el principio de no contradicción.
- Las ciencias de hechos tratan cuestiones de hecho: sus afirmaciones son contingentes y probables, no lógicamente ciertas.
- Para Hume, la causalidad como conexión necesaria no procede de ninguna impresión; surge del hábito y la costumbre.
- Hume niega el conocimiento objetivo de un principio de causalidad universal y necesario en el mundo externo.
La Asociación de Ideas
La mente posee ideas simples derivadas de impresiones, que al unirlas y combinarlas dan lugar a ideas complejas. Las ideas simples derivan de impresiones, y las complejas nacen de la actividad de nuestra mente o imaginación.
Esa combinación sigue una serie de leyes, las leyes de la asociación:
- Ley de la semejanza: Relaciona ideas simples que guardan entre sí cierta similitud o proximidad.
- Ley de la contigüidad: Asocia fenómenos que percibimos simultáneamente en el espacio o en el tiempo.
- Ley de la causalidad: Cuando observamos que un fenómeno sigue habitualmente a otro, concebimos al primero como la causa del segundo. Así se construyen nuevas ideas y establecemos relaciones de causalidad entre ellas.
Pero, según Hume, a menudo realizamos inferencias ilegítimas, porque la imaginación sobrepasa los límites de la experiencia. Del principio de causalidad, entendido como conexión necesaria, no podemos obtener ninguna impresión directa.
Los Contenidos Cognoscitivos
Hume distingue dos tipos de objetos de conocimiento o ciencias:
- Las que analizan y desarrollan relaciones mentales de ideas.
- Las que se ocupan de cuestiones de hecho.
Las ciencias formales (como la lógica y las matemáticas) se ocupan de verdades basadas en relaciones de ideas; proporcionan verdades ciertas, universales, necesarias y a priori, mediante el análisis de las ideas. Sus contenidos son independientes de cualquier tipo de experiencia. Su verdad se basa en el principio de no contradicción.
Las ciencias de hechos son las que se ocupan de los contenidos que nos suministra la experiencia (las impresiones). Sus afirmaciones son contingentes y provisionales, ya que en las impresiones encontramos hechos particulares, no principios universales ni valores necesarios. Que en el futuro algo siga sucediendo del mismo modo como ha sucedido hasta ahora es algo probable, no lógicamente cierto. Por eso, la ciencia empírica no debe pretender partir de leyes universales absolutamente ciertas; no hay más fundamento que el dato empírico concreto, y este no ofrece seguridad ni certeza absoluta sobre el futuro. La certeza subjetiva (la creencia o idea) que la mente elabora no es un hecho o dato que esté necesariamente en la realidad externa.
En resumen, las verdades lógico-matemáticas (relaciones de ideas) son necesarias y su opuesto es imposible (implica contradicción), mientras que las afirmaciones sobre hechos y datos empíricos (cuestiones de hecho) son contingentes y sus opuestos sí son posibles, sin que impliquen contradicción lógica.
Crítica a la Metafísica
Crítica al Principio de Causalidad
Tradicionalmente, las ciencias empíricas y la metafísica se fundamentaban en el principio de causalidad como una conexión necesaria entre causa y efecto. Para Hume, este principio carece de fundamento objetivo, pues no es un hecho de la realidad ni un dato que nos proporcionen nuestras impresiones o sentidos. Es una idea que forma nuestra mente, basada en la costumbre, pero no un hecho observable; en consecuencia, carece de certeza demostrable empíricamente.
La relación causa-efecto, entendida como conexión necesaria, no es una verdad de razón como las que nos ofrecen la lógica y las matemáticas. No existe ninguna experiencia empírica de la supuesta conexión necesaria entre la causa y el efecto; en consecuencia, no podemos tener ninguna impresión ni idea válida de ella. Llegamos a desarrollar un hábito o costumbre al observar repetidamente una conjunción constante entre dos fenómenos, lo que nos lleva a establecer mentalmente una relación causa-efecto. Pero esta suposición o idea subjetiva (creencia) no garantiza que la relación causal exista objetivamente por sí misma, ni tampoco tenemos ninguna impresión de dicha conexión necesaria.
Para que el principio de causalidad tuviera valor científico absoluto, debería ser una conexión o relación necesaria. El hábito y la costumbre crean en la imaginación una fuerte expectativa, una conexión que nos hace creer que el principio de causalidad es real y necesario, cuando, según Hume, es una construcción elaborada por la mente a partir de la experiencia pasada. La crítica al principio de causalidad se extiende incluso al propio ser humano, pues desconocemos qué relación causal necesaria existe entre nuestros conocimientos, deseos, necesidades, etc.
No obstante, Hume admitiría cierto conocimiento y existencia de relaciones causales dentro de nuestra propia mente o entendimiento. Entre las impresiones y las ideas habría cierta relación causal (la impresión causa la idea), o según las leyes de la asociación, al combinar ideas. Lo que niega es el conocimiento objetivo y científico de un principio de causalidad universal y necesario en el mundo externo, cuestionando así el valor objetivo y absoluto de la ciencia empírica tradicionalmente entendida. Nuestro conocimiento se limita a las impresiones presentes y pasadas y a las relaciones entre ideas. Para los filósofos clásicos y medievales, nuestros sentidos y la mente nos ponen en contacto directo con la realidad; para Hume, no se puede demostrar que haya un enlace o conexión necesaria entre nuestros contenidos cognoscitivos (ideas e impresiones) y las cosas concretas de la realidad externa.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué son las leyes de la asociación de ideas según Hume?
Son los principios que combinan las ideas: la ley de la semejanza, la de la contigüidad (en el espacio o el tiempo) y la de la causalidad. Mediante ellas la mente construye ideas complejas.
¿Cuál es la diferencia entre relaciones de ideas y cuestiones de hecho?
Las relaciones de ideas, propias de la lógica y las matemáticas, son necesarias y su opuesto implica contradicción. Las cuestiones de hecho, propias de las ciencias empíricas, son contingentes y su opuesto es posible.
¿Por qué Hume critica el principio de causalidad?
Porque no existe una impresión sensible de una conexión necesaria entre causa y efecto. La idea de causalidad es una construcción de la mente basada en la costumbre tras observar conjunciones constantes.
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