Deforestación y pérdida de biodiversidad: causas, consecuencias y medidas de protección
Deforestación
La deforestación es la pérdida de bosques debido a cambios climáticos causada, en gran parte, por actividades humanas. La pérdida de bosques se está produciendo sobre todo en los países en vías de desarrollo. En los países desarrollados, la superficie forestal parece haberse estabilizado e incluso aumentado debido a las repoblaciones.
Causas de la deforestación
La extensión de la agricultura y la ganadería es la mayor causa de deforestación. El crecimiento de la población mundial ha ocasionado un incremento importante del suelo agrícola.
La demanda de madera, leña y fabricación de papel sobreexplota el bosque sin permitir su regeneración, para obtener beneficios económicos particulares o para el pago de su deuda externa.
Los incendios forestales, si son recurrentes, conllevan la desaparición de bosques y la pérdida de suelos.
Otras causas son:
- La lluvia ácida.
- El desarrollo urbano y las obras públicas (carreteras, grandes presas) en zonas boscosas.
- Las plagas, enfermedades y sequías.
- Las actividades industriales, como la minería, que producen desmontes, movimientos de tierra y acumulación de áridos.
Consecuencias de la deforestación
Los bosques poseen el 60 % de la biodiversidad del planeta; por eso, una consecuencia de la deforestación es la pérdida de biodiversidad.
Los bosques regulan el clima a escala local y mundial, amortiguando los contrastes térmicos. Como consecuencia, se produce una mayor brusquedad climática.
Los bosques retienen la humedad, favorecen la infiltración del agua, estabilizan la escorrentía, forman y protegen los suelos evitando los procesos erosivos. Algunas consecuencias de su ausencia son:
- Aumento de las inundaciones por mayor escorrentía.
- Menor recarga de los acuíferos por menor infiltración.
- Mayor erosión del suelo.
Los bosques fijan el CO2 durante la fotosíntesis y actúan como filtros que retienen parte de la contaminación atmosférica. Por ello, otra consecuencia es el aumento del CO2 y la menor retención de contaminantes atmosféricos.
Son zonas de bellos paisajes, esparcimiento, ocio y turismo. Una consecuencia de su pérdida es la desaparición de zonas de ocio, turismo, paisajes, lugares de relajación y «pulmones verdes».
Además, proporcionan gran variedad de sustancias y materias primas como madera, resinas, corcho, aceites y alimentos, por lo que su pérdida implica la desaparición de estos recursos.
Biodiversidad
La biodiversidad es la riqueza de especies que existen en un ecosistema: la variedad de organismos que viven en nuestro planeta, incluyendo la variedad de ecosistemas y la variedad de genes existentes.
Importancia de la biodiversidad
La biodiversidad es muy importante para el funcionamiento de los ecosistemas y para los seres humanos, ya que de las distintas especies se pueden obtener fármacos, materias primas, productos industriales (como la acetona), alimentos (como el yogur o la cerveza) y genes con fines productivos (ingeniería genética).
Causas de la pérdida de biodiversidad
El aumento demográfico de la población humana ha generado un acelerado crecimiento urbano, el desarrollo de nuevas y más productivas técnicas agrarias y una actividad industrial a gran escala, lo que ha dado como resultado la sobreexplotación de los recursos naturales.
Deterioro y fragmentación de los hábitats naturales
Es la causa principal. La destrucción o deterioro del hábitat donde viven los seres vivos provoca su muerte al cambiar las condiciones del lugar (mayor insolación y viento, muerte de organismos de los que se alimentaban, etc.).
La destrucción de la selva tropical es la mayor amenaza para la biodiversidad, porque su riqueza en especies es enorme. Otros ecosistemas con gran diversidad son los arrecifes de coral, los humedales, pantanos y marismas, lugares de gran productividad biológica utilizados por las aves acuáticas para la cría, la alimentación y el descanso durante sus migraciones.
La fragmentación del hábitat en fragmentos de menor tamaño hace a los ecosistemas más frágiles, ya que disminuye su capacidad de autorregulación. Al quedar confinada una especie en pequeños territorios se produce el «efecto isla»: la endogamia y la deriva genética pueden arrastrar a una pequeña población hasta su desaparición.
Para evitar que las especies se extingan por la destrucción de su hábitat se crean figuras de protección de ecosistemas, como parques naturales, reservas de la biosfera y espacios protegidos.
Introducción de especies nuevas o exóticas
El ser humano es un gran introductor de especies nuevas en ecosistemas donde antes no existían. Estas bioinvasoras se encuentran en un ambiente nuevo, libre de depredadores y enfermedades, desplazan a las especies nativas y constituyen verdaderas plagas.
Ejemplo: el alga Caulerpa prolifera, introducida accidentalmente en el Mediterráneo. Al no ser conocida por los seres vivos del Mediterráneo, no tiene depredadores y se está extendiendo con gran densidad por los fondos litorales, impidiendo que crezcan algas y plantas acuáticas. Esto disminuye la pesca, al no servir de alimento, alterando así los sucesivos niveles tróficos.
Excesiva presión explotadora sobre algunas especies
Puede producirse por una excesiva presión cinegética (caza) sobre determinadas especies, por sobrepesca y por la utilización como mascotas.
La caza de alimañas y depredadores hasta su exterminio ha sido habitual hasta hace muy poco. Se consideraban una amenaza para el ganado y, por ese motivo, se procuraba eliminar animales como el lobo, los osos, las aves rapaces o las serpientes. Sin embargo, muchas de estas especies eran beneficiosas para el ser humano, como las serpientes y las rapaces, que se alimentan de plagas de graneros y cultivos, como roedores y conejos.
Algunas especies han sido extinguidas o casi, como el caso del dodo y algunas variedades de ballenas. En la actualidad, el comercio de especies exóticas, el coleccionismo, la captura de especies con supuestas propiedades curativas y el turismo masivo amenazan a muchas especies distintas.
Contaminación de suelos, aguas y atmósfera
La contaminación se suele producir por pesticidas, fertilizantes, vertidos y emisiones industriales, y residuos de orígenes distintos. El uso de pesticidas y herbicidas no solo elimina los animales y vegetales considerados perjudiciales, sino que también elimina aves y otros animales que se alimentan de esos insectos o plantas envenenadas. Las sustancias nocivas degradan los hábitats naturales.
Ejemplos: la destrucción de la capa de ozono y la contaminación de los ríos.
Cambio climático
El calentamiento global puede tener efectos muy dañinos sobre la biodiversidad, como el avance de los desiertos, el aumento de las sequías y de las inundaciones. Los corales, debilitados por la contaminación de las aguas, crecen muy lentamente cuando pierden sus algas, y con facilidad mueren.
Industrialización e intensificación de las prácticas agrícolas y forestales
Algunas prácticas agrícolas modernas pueden ser muy peligrosas para el mantenimiento de la diversidad. La agricultura causa un gran impacto al exigir convertir ecosistemas diversos en tierras de cultivo.
Los monocultivos introducen una uniformidad tan grande en extensas áreas que reducen la diversidad. Además, obligan a usar mayores cantidades de plaguicidas, pues facilitan la propagación de plagas y enfermedades.
Se están extinguiendo muchas especies o variedades agrícolas y ganaderas, reemplazadas por otras de mayor rendimiento. Asimismo, las excesivas prácticas forestales con fines económicos están ejerciendo una gran presión sobre determinados bosques.