Descartes y la Búsqueda de la Certeza: Duda Metódica, Cogito y la Existencia de Dios

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Metafísica Cartesiana: El Camino hacia la Certeza

La Duda Metódica y la Búsqueda de la Verdad

Con la primera regla de su método, la de la evidencia, Descartes introduce un nuevo concepto de verdad, entendida como una propiedad de las ideas: es decir, es verdadero aquello que al sujeto le resulta evidente. La cuestión, entonces, será determinar qué grado de correspondencia existe entre la realidad y nuestra certeza.

Para determinar esta correspondencia, el método cartesiano se dirige a encontrar una primera verdad evidente, que se ubicará en el ámbito de la metafísica. El procedimiento a seguir es la duda metódica: dudar de todo aquello de lo que se pueda dudar. Será una duda universal y sistemática.

Así, Descartes dudará de las creencias y conocimientos adquiridos por la educación, de la información proporcionada por los sentidos e incluso de razonamientos que parecen no admitir duda (por ejemplo, que 2+2=4). Para mostrar la radicalidad y universalidad de su duda, introduce la hipótesis metafísica del genio maligno, según la cual podría existir un ser tan poderoso como engañador que empleara sus fuerzas para hacernos creer que son ciertas ideas que en realidad no lo son. También dudará del mundo exterior, ya que la realidad externa la captamos a través de los sentidos y podría ser producto de la imaginación o de un sueño.

El Cogito, Ergo Sum: La Primera Certeza

Pero mientras Descartes duda de todo, advierte algo de lo que no puede dudar: su propia duda. Es decir, que es una cosa pensante y que existe. De aquí llega a la certeza evidente: “Cogito, ergo sum” (pienso, luego existo).

Se trata de una verdad que se da por intuición, lo que lleva a Descartes a quedar encerrado en su propio pensamiento. Sabe que piensa y existe, pero no le queda más remedio que seguir dudando del contenido de las ideas de su pensamiento, incluso de su propia realidad corporal.

El Problema de la Realidad Exterior y la Existencia de Dios

¿Cómo saber si lo que percibe de forma evidente es realmente verdadero? Descartes considera que solo probando (demostrando) la existencia de un Dios no engañador puede solventar este problema.

Para ello, no podrá recurrir a pruebas de la existencia de Dios como las de Santo Tomás de Aquino, ya que esas pruebas se basan en hechos sensibles, y Descartes duda de la existencia del mundo externo.

Tipos de Ideas y la Demostración de Dios

Por ello, partiendo de la tesis de que el conocimiento de la realidad puede ser construido deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes, Descartes se basa en las ideas de su propio pensamiento, distinguiendo tres tipos:

  • Adventicias: Aquellas que parecen provenir de nuestra experiencia, del exterior; sin embargo, no nos sirven para demostrar la existencia de Dios.
  • Facticias: Las que son construidas por la propia mente a partir de otras ideas (por ejemplo, un caballo con alas).
  • Innatas: Ideas que ni pueden provenir de la experiencia ni tampoco pueden haber sido generadas a partir de otras ideas. Son ideas que han nacido con nosotros, que las llevamos en nuestra mente desde el origen mismo de nuestro "yo".

Las ideas innatas son pocas, pero son las más importantes, ya que a partir de ellas se construye el conocimiento. Estas ideas innatas son la idea de pensamiento (Res Cogitans), la idea de extensión (Res Extensa) y la idea de infinito.

Descartes asocia la idea de infinito con Dios porque esta idea no es ni adventicia (no tenemos experiencia de lo infinito) ni facticia (el entendimiento humano, al ser finito, no puede ser la causa de la idea de infinito). Por tanto, según Descartes debe existir tanta realidad...