Dominio Señorial y Sociedad Rural: La Realidad Campesina del Siglo XVIII

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El Señorío y las Formas de Explotación del Campesinado

Los Señoríos y las Instituciones Feudales

En la población rural europea del siglo XVIII, persistía un régimen feudal (heredado de la Edad Media), concretamente un régimen señorial. En este sistema, los señores (nobles y eclesiásticos) ejercían un inmenso poder sobre la tierra y los campesinos que la trabajaban.

Los señoríos podían ser de dos tipos:

  • Señorío Territorial: Las tierras eran propiedad del señor, y los campesinos las utilizaban y explotaban a cambio de pagarle al dueño de las tierras rentas e impuestos.
  • Señorío Jurisdiccional: En este caso, el señor ejercía la justicia, dictaba las leyes, nombraba cargos y percibía impuestos por permitirle al campesino el uso de monopolios señoriales como molinos, hornos, la caza, la pesca o la recolección de leña en el bosque.

Otra institución fundamental era el Mayorazgo, según el cual las tierras eran heredadas en su conjunto, casi siempre por el hijo mayor. Esto implicaba que la mayor parte de las tierras permanecían en manos de la aristocracia nobiliaria.

La Iglesia, por su parte, poseía una gran cantidad de bienes, principalmente tierras, que no podían venderse: los llamados bienes de manos muertas. Además, percibían el diezmo de los campesinos. Todo esto suponía un obstáculo significativo, ya que impedía un mercado libre de la tierra y frenaba el desarrollo agrario.

En Europa Occidental y Mediterránea, el campesinado era libre, es decir, no estaba sometido a servidumbre, aunque buena parte de su producción quedaba en manos de los señores. Sin embargo, en Europa Central y del Este (Rusia, por ejemplo), el campesino estaba sometido a servidumbre, una condición similar a la esclavitud (trabajaba las tierras a cambio de prácticamente nada).

Las Sociedades Rurales

La sociedad del Antiguo Régimen era principalmente rural, formada por un conjunto de familias que convivían en torno a una parroquia o aldea. Su vida no era fácil, ya que su economía y su alimentación dependían directamente de las cosechas. Además, estaban sometidas al señor, teniendo que pagar impuestos y, en ocasiones, trabajando gratuitamente.

La comunidad rural se organizaba de forma comunitaria para cultivar la tierra y defender la propiedad y el aprovechamiento común de montes, pastos y tierras en barbecho. Algunas familias, además de la agricultura, se dedicaban a la artesanía que realizaban en su propia casa.

Sin embargo, la sociedad rural no era homogénea; existían claras distinciones internas. Se distinguían:

  • Campesinos ricos o acomodados: Poseían pequeñas explotaciones, aperos y animales de labranza.
  • Campesinos medios.
  • Una multitud de jornaleros, pobres y mendigos: En busca constante de trabajo.

En parte de Europa Occidental, surgió así una burguesía de grandes propietarios y arrendatarios.