El poder económico de la Iglesia en la Galicia del siglo XVIII
Las medidas llevadas a cabo por los Reyes Católicos beneficiaron sobre todo a la Iglesia. La nobleza se apropió de rentas de monasterios, catedrales y parroquias, y poco a poco tuvo que devolverlas. Por otro lado, la reforma monástica suprimió muchos monasterios y terminó con la independencia de los que continuaron. La reforma mejoró la gestión económica, y a fines del siglo XVI y comienzos del XVII se crean los archivos monásticos, instrumentos decisivos para la defensa del patrimonio. Del enorme poder económico del estamento eclesiástico en su conjunto no cabe duda.
De todas las cargas que pagaba el campesinado (foros, diezmos, voto de Santiago, primicia, derechos de señorío), a la Iglesia le correspondía a mediados del siglo XVIII 2/3 al menos, y 1/3 a la nobleza de pazo y absentista. La ventaja del clero procedía de que cobraba casi todo el diezmo y cerca de la mitad de los foros, y a mayores (para instituciones concretas) tenía importancia el voto de Santiago (que representaba el 80% de los ingresos del cabildo y del arzobispo). El cabildo compostelano era, con mucha diferencia, la institución más rica de Galicia. Los monasterios tenían enormes patrimonios rústicos cedidos en foro a colonos, y también los conventos.
Diversidad interna del estamento eclesiástico
Mientras el clero secular dependía sobre todo de los diezmos, en especial los rectores parroquiales. La evolución demográfica y agraria de Galicia hasta mediados del siglo XVIII resultó muy beneficiosa para la Iglesia, pues la multiplicación del número de vecinos y el crecimiento de la producción agraria comportó un incremento de los diezmos, de las rentas forales y de otras cargas. No obstante, el estamento eclesiástico era muy diverso internamente, e incluso había dentro de él enfrentamientos continuos.
- Los monasterios benedictinos y bernardos funcionaban como instituciones rentistas, con escasa influencia pastoral y cultural en su entorno; y lo mismo puede decirse de los conventos de monjas.
- Los mendicantes (dominicos, franciscanos).
- Los jesuitas llegaron a tener 6 colegios, en los que enseñaban las primeras letras y la gramática a los niños de la contorna, misionaban por el país y contribuían a la formación del clero parroquial.