La Erosión de la Soberanía Parlamentaria: Impacto del Ejecutivo y el Poder Fáctico en el Estado Social
Efectos de la Política Aplicada y el Control Institucional
A lo anterior hay que sumar la falta de correlación entre los resultados electorales y la política aplicada. Todo ello fomenta la inhibición, la pasividad y el conformismo políticos. Se produce, igualmente, la canalización y el consiguiente control del movimiento obrero a través de los sindicatos, en cuanto aparatos y maquinarias institucionales insertados en el sistema político.
El Reforzamiento del Ejecutivo y la Crisis de la Soberanía Parlamentaria
El Estado social ha producido un reforzamiento del papel del ejecutivo, cuya hegemonía se percibe en el volumen e importancia de la legislación delegada. La forma en que la mayoría responde a la iniciativa gubernamental y su indiscutible protagonismo parlamentario relativiza la división de poderes, llegándose al fin del mito de la soberanía parlamentaria.
La Mediatización del Parlamento y el Mandato Imperativo de Hecho
Los parlamentos están mediatizados por los partidos, que han reintroducido un mandato imperativo de hecho, a través de la disciplina de voto. El parlamento deja de tener la centralidad que le correspondía en la apuesta originaria institucional del liberalismo.
Así, las instituciones representativas tienden a vaciarse de contenido en los procesos de toma de decisiones, ya que la negociación se hace al margen de esas instituciones, que suelen limitarse a ratificar a posteriori acuerdos previos entre grupos. Es decir, las instituciones democráticas se encaminan a legitimar con su ratificación decisiones que se han negociado y adoptado en otras sedes, pasando a desempeñar un papel meramente formal.
El Circuito Corporativo de Poder Fáctico
Los pactos previos vacían la discusión parlamentaria de fondo y se establece un circuito corporativo de poder fáctico paralelo al circuito representativo.
En suma, el parlamento deja de ser el centro de toma de decisiones, para pasar a ser simplemente la sede (el local social) donde se formalizan decisiones que se han adoptado en negociaciones a puerta cerrada, en otro lugar, lejos de las miradas del público.
La labor parlamentaria principal, por otra parte, se hace en comisiones y ponencias, estas sin publicidad, reservándose el pleno, salvo para efectos propagandísticos.