La esencia humana y la praxis en el pensamiento de Karl Marx
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Antropología
Para Marx, el hombre es un ser natural que pertenece a la naturaleza, posee necesidades físicas y se rige por sus leyes, al igual que el resto de los animales. Sin embargo, se diferencia de ellos porque el hombre además es un ser práxico, un ser transformador de esa naturaleza.
El hombre y la naturaleza no pueden ser entendidos el uno sin el otro; el hombre desarrolla su esencia en la naturaleza gracias a la praxis. El trabajo es, para Marx, la manifestación por excelencia del ser humano:
- Transformación: A través del trabajo, el hombre transforma la naturaleza y se relaciona con otros hombres.
- Autocreación: Por medio del trabajo, crea sus condiciones de vida y se hace a sí mismo.
- Producción: Es capaz de producir todo tipo de bienes, no solo materiales, empleando técnicas e instrumentos.
El hombre se diferencia del animal tanto en lo que produce como en el modo en que lo produce. El trabajo responde a la capacidad humana para producir bienes y para recrear la naturaleza a través de la ciencia y la técnica. Por tanto, el trabajo no responde únicamente a una necesidad inmediata, sino que está referido a la posibilidad de transformar y recrear toda la realidad. El tipo de relación que se guarda con la naturaleza expresa el grado de desarrollo conseguido por la humanidad. La praxis está ligada a unos condicionamientos históricos y, sobre todo, a las relaciones de producción.
Política
El punto de partida de Marx consiste en una inversión de la dialéctica hegeliana. Si para Hegel el sujeto de la historia es la conciencia o el espíritu, para Marx es la actividad material del hombre tendente a satisfacer sus necesidades. Es decir, la producción; desde la praxis, llegará a entender la historia como el proceso de autoproducción del hombre por el trabajo.
Para el hombre, la naturaleza existe como objeto de su acción. Marx rechaza los planteamientos idealistas: para conocer la realidad, es preciso analizar las condiciones en las que la sociedad moderna del siglo XIX produce y genera su propia realidad: el capitalismo.
El trabajo como mediación
El hombre es un ser con necesidades y, mediante su trabajo, se objetiva en la realidad; proyecta su esencia subjetiva en el objeto para humanizarlo y crear un producto que satisfaga sus necesidades. El trabajo es la mediación concreta entre el hombre y la naturaleza. Esta actividad transformadora crea unas relaciones de producción, constituyendo así la sociedad, donde la historia es el proceso social de autocreación del hombre.
La alienación
Este proceso puede implicar una cosificación del sujeto: cuando el trabajo no pertenece al trabajador, este habrá perdido su esencia y su humanidad. Marx lo denominará alienación. La existencia del proletariado en la sociedad manifiesta que la humanidad no es humana, sino que está deshumanizada.